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sábado, 17 de febrero de 2018

Reseña: La Torre Oscura, de Stephen King

Todo lo bueno se acaba, lector fiel, y ni siquiera Stephen King es capaz de narrar una historia que nunca termina. El autor teme que los lectores que han seguido todas las aventuras de Roland desde su principio puedan llegar a cansarse.

Sin embargo, ahora queda poco y lo último a veces es lo mejor. Los compañeros del ka-tet de Roland se encuentran separados en el espacio y en el tiempo y su primera meta es volver a juntarse. Susannah ha sobrevivido al parto del ser monstruoso. Jake, Acho y padre Callahan luchan contra sus enemigos en Nueva York. Roland y Eddie siguen en el año 1977 en Maine; allí buscan la puerta de regreso a donde están sus amigos.

Y así comienza nuestra historia, una nueva incursión de Stephen King en los mundos de la fantasía más desbordada. Si has llegado hasta aquí lector, sigue un poco más. No temas llegar al final del camino.


La Torre Oscura
1. El Pistolero
2. La lllegada de los tres
3. Las tierras baldías
4. Mago y cristal
5. Lobos del Calla
6. Canción de Susannah
7. La Torre Oscura

Por fin, después de tanto tiempo llego al desenlace de la Torre Oscura. Ha sido un camino largo, con partes que rebosan originalidad y otras rancias como ellas solas. Al fin ha terminado. 
Este último libro resume el espíritu de toda la saga. A veces genial, a veces terrible, demasiado largo pero, al final, satisfactorio. 

Algo que no me gusta nada de Stephen King son las continuas referencias sexuales que hace. Me incomodan muchísimo y normalmente no sirven para nada. ¿De qué nos sirve saber que Mordred tiene un pene desproporcionado al nacer, si luego no se vuelve a mencionar? ¿Por qué tenemos que ver cada vez que Eddie le toca el pecho a Susannah si no es relevante para el ka-tet? ¿Por qué hay que comparar el viaje con una noche de sexo? ¿Y el final con un orgasmo? Stephen, córtate un poco.

Hablando de Susannah y Eddie... Sí, su relación sigue siendo tan poco creíble como siempre. Pero no es algo solo suyo. No me creo mucho la relación del ka-tet. Los personajes son demasiado individuales, no parecen realmente preocuparse por otros, a excepción de Jake. Están juntos porque Ka así lo quiere, pero no veo verdadera amistad. Eddie tiene demasiados problemas y protege a Susannah porque eso es lo que le ha tocado, Susannah es una pistolera tremendamente buena que podría apañarse sola pero por historia tiene que estar con Eddie, Roland está demasiado obsesionado con la Torre Oscura que apenas se toma tiempo para lamentar los amigos que se pierden por el camino, ni de preocuparse lo más mínimo por los que llegan. Solo Jake muestra empatía por los demás, en especial por Oy, que es lo más mono del mundo de la Torre.

A veces parece que a Stephen se le olvida que Susannah no tiene piernas. De verdad, hay escenas en las que no sabemos muy bien cómo se desplaza. En un momento llega a ponerse de pie para mirarse a un espejo. ¿Cómo, Stephen? ¿Cómo?

Sí, en este último tomo tenía que morir gente. Se anuncia casi desde el principio, aunque los personajes no parecen creérselo mucho hasta que ocurre. Tampoco podemos culparles, yo tampoco.
La primera muerte tiene un tiempo de duelo muy largo. Muy largo. Demasiado. Sí, lloré como una magdalena por un personaje que no me importaba, pero luego no me dejó tiempo para llorar por aquellos que sí me gustaban.

Otro tema son los villanos que aparecen en esta entrega. ¿Recordáis al Hombre de Negro? Ese que se presentó en el primer tomo y que siempre ha sido una sombra revoloteando sobre la cabeza de Roland. Bueno, no os preocupéis por él, no es nada. ¿Mordred? Ese que iba a matar a su padre, como su homónimo de la leyenda artúrica y que temieron desde los Lobos del Calla. Bueno, tampoco es gran cosa, no perdáis la calma. Bueno, ¿y el Rey Carmesí? Ese ya si que tiene que ser amenazante de verdad, ¿no? ¿No era él el que estaba trabajando para tirar la Torre abajo? Nah, apenas un pequeño momento de tensión.
Si los villanos grandes son así de ridículos, porque lo son, mejor no hablo de los villanos menores que se encuentra por el camino. La amenaza que presentan es irrisoria. Solo son peligrosos porque a los personajes les da por hacer el idiota.

Algo que sí me ha gustado han sido los experimentos que hace Stephen aquí. Se introduce a sí mismo, como ya hizo en Canción de Susannah, pero esta vez no es un simple cameo. Esta vez es un personaje importante, con un cierto toque de damisela en apuros, también. Ya  no tiene miedo de meter referencias a otras obras ni a hacer conexiones extrañas con eventos de la vida real. Tampoco teme mover a los personajes por sus mundos como si estuvieran pegados. No le tiembla la mano a la hora de hacer locuras. Y la gran mayoría salen bien.
Es gracioso que se incluya para ponerse verde: se llama a sí mismo vago, escritor de segunda... Lo mejor que dice de él es que "bueno, se puede leer", lo que no es un gran cumplido teniendo en cuenta que se ha insertado a sí mismo en el libro. Me parece algo gracioso, sin más implicaciones.
Eso sí, como oiga commala otra vez mato a alguien. Qué pesado puede llegar a ser, de verdad.

Y el final, esa llegada a la Torre que tantos estábamos esperando. Al principio me enfadé porque eso parecía el clickbait más largo de la historia. Pero el final verdadero me dejó anonadada. Me pareció muy adecuado para Roland y de verdad me dejó una muy buena sensación. Yo me esperaba otra cosa, pero no decepciona.

Ahora, ¿vale la pena leerse la saga solo por el final? No. Demasiada paja, demasiadas machistadas, tenemos Mago y cristal, que es un punto negativo en sí mismo (apartando la parte de Blaine, que considero casi parte del tercero). Hay momentos muy buenos, pero casi se pierden entre la paja. Si alguien quiere leer la saga, lo dejo a su discrección.

Conclusión: Buen desenlace para una saga demasiado larga

Lo mejor: Llegar al final al fin es satisfactorio cuanto menos.
Lo peor: Pones malos un poco menos amenazantes y los haces de gominola. Y aún así serían probablemente mejores.

Nota:

sábado, 27 de enero de 2018

Reseña: Lux Perpetua, de Andrzej Sapkowski

El Anticristo, muy señores míos, querido público, será de la estirpe de Dan. Reinmar de Bielau, llamado Reynevan, se encuentraen una encrucijada. Por un lado, el médico y alquimista educado en Praga se ha convertido en un participante de importancia en la revolución husita contra el clero y la nobleza, un movimiento que ha impuesto su ley en Bohemia y Moravia, y que amenaza con extenderse por toda Silesia, Sajonia y Polonia hasta el mar Báltico. Por otro, la Inquisición ha capturado a su amada, Jutta de Apolda, y la utiliza como baza para chantajearle y obligarle a espiar para los enemigos de los husitas. Excomulgado, manipulado por unos y otros, y rodeado de una creciente desconfianza entre los suyos, sólo contará con la ayuda de sus fieles amigos Scharley y Sansón Mieles para sortear intrigas y peligros sin cuento, inmerso en un espeluznante juego de poder que enfrenta a nobles y campesinos, eslavos y alemanes, paganos y cristianos, partidarios del progreso y defensores de la tradición. En los campos teñidos de sangre del corazón de Europa, Reynevan perderá los últimos restos de su inocencia y aprenderá que ni las intenciones más puras ni la voluntad más firme pueden nada contra las inexorables realidades de la marcha de la historia. ¿O quizá sí?

Trilogía de las Guerras Husitas
1. Narrenturm
2. Los guerreros de Dios
3. Lux Perpetua

Las entregas anteriores de la saga me encantaron, así que estaba deseando ponerle las manos encima al tercer volumen. Estuve esperándolo mucho tiempo. Quizás pasó demasiado. 

La historia es sencilla, al menos, la principal. Han secuestrado a Jutta de Apolda y Reynevan no sabe dónde está ni si está en peligro. También hay subtramas que se entrelazan con la principal, como es el caso de la historia de Treparriscos, quien quiere destruir a nuestro protagonista, o los sucesos que cuentan los personajes más importantes, como el obispo de Praga, que sirven para contarnos cómo va esto de la guerra.

Seguimos teniendo al mismo Reynevan pringado de siempre. El mismo al que ayudan a escapar pero se queda atrás porque se ha olvidado de una minucia y tiene que volver a por ella. El mismo que tiene unos principios muy claros pero que podría traicionarlos si con ello pudiera encontrar a su amada Jutta. Es idiota. Es un pringado. Me encanta a la vez que me da un poco de penica. Lo que sí hay que reconocerle es que tiene carisma. Bastante.
Otra de las protagonistas que destacan es Rixa, una hechicera judía que ayuda a Reynevan a buscar a su amada. Es un personaje muy interesante y misterioso, una mujer que sabe arreglárselas por sí misma y en ningún momento desea que la rescaten. Pero también es alguien que desea tranquilidad, una judía harta de que los demás la persigan a ella y a los suyos. Una guerrera que nunca quiso serlo. Es un personaje maravilloso.
De los protagonistas de las anteriores entregas, Scharley y Sansón, no vemos mucho más. Scharley no evoluciona absolutamente nada. Sigue siendo igual de cínico de siempre, aunque ahora tiene puestos más importantes dentro de los husitas. De Sansón se ve un poco más, ya que vemos que él también tiene una enamorada y que se siente mal por haber habitado el cuerpo de aquel bobo de monasterio allá por el primer libro, aunque poco puede hacer para remediarlo.

Me habría gustado ver más de Jutta de Apolda, pues durante la mayor parte del libro parece un simple trofeo que esconden unos de otros, con el que se chantajean, con el que amenazan a Reynevan, y eso no me ha gustado. Aparece en un par de capítulos y son mis preferidos de lejos. A pesar de ser tratada como un trofeo por los demás tiene iniciativa propia, es muy valiente y tiene una inteligencia que ya quisiera tener Reynevan. Me habría gustado aún más si los hombres con los que se encuentra no insistieran tanto en acosarla a cada rato.

Me encanta la forma de representar la magia. Y me encantan las referencias a la obra de Lovecraft. Están integradas a la perfección. Aparecen invocaciones a Yog Sothoth y a Cthulhu, además de un par de menciones al Necronomicón. A mí estas cosas me pierden un poco, lo reconozco.

El final de la búsqueda me ha dejado muerta. Yo, inocente, esperaba que todo saliera bien, que se encontraran, que fueran felices. Pero los planes de Sapkowski no coincidían con los míos. Y me ha dolido un poquito.
El mayor problema han sido las cien páginas que hay entre la consecución de la búsqueda y el verdadero final. A mí me parecieron pura paja. Ya no quedan objetivos para nadie, solo es un andar de un lado para otro sin rumbo fijo. Bueno, y hacer a los personajes sufrir. Sufrir mucho.

La trama del politiqueo también me ha parecido un poco de relleno. La mayoría de los nombres que mencionaban eran centroeuropeos y estaban llenos de consonantes, con lo que para mí resultaba muy difícil recordar quién era quién y entender qué estaba pasando. En algún momento lo leí un poco en diagonal. Sí, lo reconozco.
El verdadero final me ha gustado. Es bonito y deja un sabor de boca agridulce. Porque no todo es terrible ni todo es maravilloso.

Y ya, para terminar, queda hacer un pequeño comentario sobre la edición. La traducción es muy buena y me ha gustado la decisión de dejar intactos los diálogos en los que los personajes hablan en idiomas que no sea el polaco. Sin embargo, no me ha gustado tanto tener que ir a buscar las notas a pie de página al final. No vienen señaladas en ninguna parte dentro del propio libro y a veces daban mucho más contexto para algunos pasajes, lo que los hacía mucho más interesantes. Me habría gustado que estuvieran de verdad a pie de página, habría hecho más sencillo seguirlas.

Conclusión: Lo voy a releer. Seguro

Lo mejor: Los personajes son geniales.
Lo peor: No enterarse de los politiqueos salvo cuando mencionan a Juana de Arco.

Nota:



miércoles, 17 de enero de 2018

Reseña: An Accident of Stars, de Foz Meadows

When Saffron Coulter stumbles through a hole in reality, she finds herself trapped in Kena, a magical realm on the brink of civil war. 

There, her fate becomes intertwined with that of three very different women: Zech, the fast-thinking acolyte of a cunning, powerful exile; Viya, the spoiled, runaway consort of the empire-building ruler, Vex Leoden; and Gwen, an Earth-born worldwalker whose greatest regret is putting Leoden on the throne. But Leoden has allies, too, chief among them the Vex’Mara Kadeja, a dangerous ex-priestess who shares his dreams of conquest. 

Pursued by Leoden and aided by the Shavaktiin, a secretive order of storytellers and mystics, the rebels flee to Veksh, a neighboring matriarchy ruled by the fearsome Council of Queens. Saffron is out of her world and out of her depth, but the further she travels, the more she finds herself bound to her friends with ties of blood and magic. 

 Can one girl – an accidental worldwalker – really be the key to saving Kena? Or will she just die trying?

Manifold Worlds
1. An Accident of Stars
2. A Tyranny of Queens

Este es uno de los libros que compré cuando viajé a Londres este verano. Lo encontré en una de esas enormes librerías que hay por allí, de hasta tres o cuatro pisos. La portada y la sinopsis me llamaron mucho la atención, y al ver que prácticamente todos los personajes eran mujeres no me pude resistir a comprarlo. 

Durante todo el libro seguimos la historia de Saffron, una estudiante de instituto normal que de repente se lanza a través de un portal hacia un mundo que no conoce. Una premisa bastante normal para muchos libros de fantasía juvenil, como la saga de Narnia, aunque el mundo al que llega no es ni mucho menos tan amable como ese. 

Algo que sin duda hay que destacar de esta obra es lo cruda que es. En cuanto Saffron llega a Kena es recibida con sangre, violencia y dolor. No es una obra gore, pero en ocasiones puede ser muy, muy desagradable. Hubo partes que tuve que leer en diagonal porque... ugh. 
Pero no es solo la sangre, lo que hace a esta obra destacar es el efecto que tiene la violencia sobre los personajes más jóvenes. Tenemos esta idea en fantasía que la sangre y la muerte son algo normal, y más o menos todos los personajes ya vienen inmunizados de serie. Estos no. Y sirve para darnos cuenta de lo horribles que son cosas que ya tenemos normalizadas, cosas tan sencillas como que un personaje mate a otro en el contexto de una batalla. 
Claro, esto no siempre sale bien. Hay veces que la violencia está forzada para que los personajes lleguen a ciertas conclusiones. Y, por mucho que insista, el trauma de Saffron por llegar a ese mundo nuevo no parece real. Es uno de esos famosos "muestra y no cuentes". Nos cuentan mucho que ella está mal, que echa de menos su casa y su familia, pero nunca lo llegamos a ver de verdad. 

Otra de las cosas más llamativas, y la que más me ha gustado, ha sido la diversidad que ha incluido en la historia. Empezando por los personajes femeninos. Casi todos los protagonistas son mujeres, y los hombres se cuentan con los dedos de una mano. Y lo curioso es que nunca se les echa de menos. Es maravilloso. 
También hay una cierta inclusión del colectivo LGBT+. Saffron es bisexual con mayor atracción hacia las mujeres y Gwen, su guía, es arromántica y bisexual. Todos los personajes son bisexuales, al menos, que yo haya visto. Además, en el mundo de Kena la poligamia es la norma, con lo que muchas de las protagonistas están casadas con más de una persona de distintos géneros. 
Como no, también incluye representación racial. Quizás no sea yo la más adecuada para criticar este apartado, pero considero que aquí ha patinado un poco. Sí, está genial que incluya personajes negros, pero otra vez cae en el gran tópico de la fantasía ""diversa"": hay un país de negros (Kena) y un país de blancos (Veshk), aparte de un pueblo de negros de piel aún más oscura (los Shavaktiin). Y esto de saber de dónde viene alguien solo por su tono de piel no me gusta demasiado. Ya que habla del racismo, entre otras cosas, podría haberse preocupado de hacer un mundo, bueno, menos racista. 
Está bien que la autora esté muy concienciada con temas sociales, pero hay veces que sus mensajes nos los lanza con letras de neón y una flechita que dice "ESTO ES IMPORTANTE". No lo hace muy a menudo, pero aún así molesta un poco. Esos mismos mensajes se pueden integrar en la trama y quedan mucho mejor. 

Los personajes están bastante bien definidos y en los diálogos se distinguen con relativa facilidad. Es algo que viene muy bien, porque la avalancha de nombres raros es tal que ninguna mente humana puede memorizar. Y la autora los suelta y apenas nos da tiempo a familiarizarnos con ello, con lo que preparaos para intrigas políticas en las que no os aclararéis ni con quién es esposa de quién. 
Eso sí, los personajes cuyos nombres se me quedaron en la cabeza son ciertamente memorables. Consiguen quedarse en el corazón, lo que viene muy mal cuando la autora decide matarlos sin sentido solo para mostrar que la vida es injusta y dura.  
Sorprende, además, la juventud de muchos. Las adolescentes, Saffron, Zech y Viya, actúan como si tuvieran veinte años como mínimo. A veces recordaban sus edades y yo no me podía creer que fueran tan pequeñas. No me las podía imaginar con apariencia de entre catorce y dieciséis años, en mi cabeza tenían unos cuantos más.  

Algo que me ha molestado un poco ha sido la importancia de lo sexual en las relaciones de pareja. No hay muchas, y tampoco se las echa de menos, pero las pocas que hay nacen de la atracción sexual. Entiendo que es una molestia menor para gran parte de los lectores, pero no lo es para mí.

La historia no está mal, pero es un planteamiento eterno. El mundo es muy complejo, así que gran parte del libro se dedica a explicarlo. La información es interesante, y se explica de una forma más o menos amena, pero la trama se estanca. Si añadimos eso a que termina cuando al fin parece empezar el nudo... Tenemos el ejemplo perfecto del Síndrome del Primer Libro de una Saga.

Para terminar, me temo que esta novela no está traducida al español, con lo que si queréis adentraros en ella tendrá que ser en inglés. No es necesario tener un nivel de inglés estratosférico, pero sí hay que dominarlo con un poco de soltura.

Conclusión: Está bien, aunque tiene peros

Lo mejor: No pasa el test de Bechdel inverso. Y no lo echamos de menos.
Lo peor: Cuando la historia comienza el libro termina

Nota:

viernes, 5 de enero de 2018

Mi 2017 en libros

Este año ha sido bastante complicado. Me puse de reto terminar cincuenta libros pero lo tuve que bajar a cuarenta y ni siquiera logré llegar a eso. Apenas he tenido tiempo de leer ni escribir. He tenido varias crisis por sentir que no trabajaba lo suficiente en la carrera (aunque mi media de primero ha sido de 8, que no está nada mal) ni escribía suficiente, cosa que es bastante cierta. 

Empecé a escribir mi nueva novela en febrero, poniéndome un reto en plan Nanowrimo. Pensaba terminar con la llegada de abril, pero tuve que parar en marzo porque el agobio era demasiado. Volví a intentarlo en junio, empezando de nuevo porque quería cambiar ciertas cosas de la historia, pero me atasqué en verano y fui incapaz de continuar. Intenté hacer el Nanowrimo en noviembre, pero me fue imposible seguir más de dos días por el volumen de trabajo de la universidad. 
Sí he escrito varios relatos para concurso, aunque bastante pocos en comparación con otra gente. Este año gané el concurso de Malvael, lo que supone mi único logro literario. 

He leído en total 37 libros, bastantes menos de los que tenía pensados, y 13.658 páginas, la mitad que el año pasado. Se nota que ya voy acompañada en el transporte público y que no tengo tiempo para leer en casa. 
De esos 37 libros, 20 son de autores y 17 de autoras. No he conseguido el 50% que me propuse, pero me he quedado cerca. Al menos, más cerca que otros años. 

El libro más corto casi ni cuenta porque es más un tráiler de la saga que un libro en sí mismo, pero cuéntale eso a Goodreads. No he llegado a terminarme un tocho de más de mil páginas, lo que me entristece un poquito, y la longitud media es de casi cien páginas menos que el año pasado. Si al menos la calidad hubiera estado a la altura... pero tampoco. 

En general, las puntuaciones que he puesto a los libros han sido más bajas este año que el año pasado. He encontrado unas pocas joyas, como El ciervo blanco, que reseñaré próximamente, Every Heart A Doorway o Tehanu pero en general, los libros me han gustado menos. Me parece que solo el maratón de Tolkien salva la media. 
Puede que la cuota de mujeres haya influido en esto. No porque las mujeres escriban peor ni nada, sino porque para leerlas he tenido que hacer descubrimientos y arriesgarme. He leído autoras autopublicadas y poco conocidas, con lo que ha habido algunas decepciones, como libros que todavía eran un primer borrador. Con los autores, en cambio, iba prácticamente a tiro hecho, a cosas que sabía que me iban a gustar: Shakespeare, Stephen King, Sapkowski, Tolkien... Aún así también ha habido grandes decepciones, como Mago y cristal o El último Anillo. 

En general, este año he sido mucho más crítica con la representación de las mujeres en ficción. Obras que muchos aplauden como Hijos del Dios Tuerto o Mago y cristal a mí me han provocado arcadas por el machismo que he visto en ellas. Películas de este año que llaman feministas, como Colossal y The Last Jedi no me lo han parecido tanto. Parece que me estoy convirtiendo en la típica crítica a la que no le gusta nada. 

Lo bueno es que he tenido la oportunidad de hablar con más gente en eventos literarios y demás y he conocido a gente genial. He conectado con gente cuando creía que en el mundo de la escritura era un alma solitaria y errante. Me siento un poco pequeña a su lado porque veo que escriben cosas geniales y que yo soy una patata pero son gente maravillosa que con la que he aprendido un montón de cosas. 

Este año no voy a hacer tops ni nada parecido porque las reseñas de los libros están en este blog y se pueden consultar. Tampoco voy hacer propósitos para el año que viene más allá del reto de Goodreads. Quiero escribir un poco más pero sin comprometer la salud mental. Me gustaría llegar al 50% de autoras, pero tampoco me voy a comer la cabeza leyendo tráilers, borradores y obras que no me interesan para conseguirlo. En 2018 quiero disfrutar más de la lectura que en 2017, en definitiva.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Reseña: Enda, de Toti Martínez de Lezea

ENDA, un viaje hacia el pasado, hacia una época oscura en la que hombres y mujeres creían en gigantes y dragones; una época dura y real durante la cual las tribus que la poblaban se hubieron de enfrentar a invasores llegados de otras tierras.

Entre sus personajes sobresale la joven Endara, quien emprende un largo trayecto desde un valle perdido hasta la Montaña Sagrada, morada de la Diosa Madre Amari. Mientras, Ihabar lucha por ser reconocido como un gran guerrero, el escéptico Garr intenta olvidar la destrucción de su ciudad y la muerte de sus habitantes, el gentil Ozen espera el momento para vengar a sus padres y el dux Baladaste hace planes para adueñarse de Tierra de Enda.

Estos y otros configuran un mosaico sorprendente de personajes, tan creíbles ayer como hoy, que se debaten entre la lealtad y la traición, la libertad, la justicia y la servidumbre, de la pluma de la reconocida escritora Toti Martínez de Lezea que, una vez más, sorprende a sus lectores con un registro diferente, innovador y, sin lugar a dudas, muy atractivo.

Conseguí este libro ganando el concurso de relatos del blog de Malvael. Nada más dármelo ya me advirtió de que no me iba a gustar, así que yo no tenía las expectativas por las nubes, precisamente. Menos mal.

No es un libro que prometiera mucho al empezar y luego me decepcionara. Ya desde el principio vemos lo que nos vamos a encontrar. Solo en el primer capítulo (de veinte páginas de duración) ya tenemos una madre muerta (pariendo), un intento de violación y una masacre en la que violan a todas y cada una de las mujeres de la aldea de la protagonista (a los hombres no, claro, cómo osas preguntar). Como digo, prometer promete poco. 

Voy a empezar por lo bueno, o, más exactamente, con lo menos terrible. El estilo de escritura no está mal. Le da un aire legendario que bueno, vale, bien. Eso sí, hay muchas frases que parecen fuera de lugar y expresiones que intentan ser poéticas pero acaban siendo estúpidas.

[...] porque cuando levantaba la vista se topaba con unos ojos del color de la sangre de un árbol herido fijos en él. 

¿Ojos del color de la sangre de un árbol herido? ¿Pero esta señora sabe que los árboles no sangran? ¿Entonces los ojos son rojos? Más adelante indica que se refiere a la savia, ya que al volver a hablar de esos ojos indica que son color ámbar, pero esta expresión... Intenta ser poética y humanizar a los árboles de alguna manera (?) pero no queda nada bien.

Lo que sí puedo decir es que el libro entretiene un rato. Menudas risas que me he pegado con él. Aunque fuera reírse por no llorar porque menuda joya es esta.

Este libro es malo. Muy malo. Malo con avaricia. 

Los personajes no tienen lógica ninguna más allá del típico "los buenos son muy buenos y los malos muy malos". Los personajes malvados están particularmente mal escritos, pues no pasan de malosTM aunque eso haga que sus acciones no tengan lógica ninguno. Tenemos ejemplos en el Dux Baladaste, que mata a sus propios hombres de las formas más cruentas y delante de testigos, supongo que para mostrar como es malo malísimo (aunque al menos lo hace para castigarles, por tonterías, pero para castigarles)y en Unmarilum Elanoa, que los mata sin motivo, simplemente para demostrar su fuerza. Parece que los soldados nacen por generación espontánea. Igual que la lealtad. Que está bien que nazca del miedo, pero dentro de unos límites.

[Baladaste] reunió a los miembros de su guardia personal e hizo ejecutar a los dos desgraciados que habían tenido la desgracia de dejarse sorprender por el intruso. Después, mandó que sus cuerpos y los de los que habían sido encontrados muertos fueran atados a sendos postes en una loma solitaria fácilmente visible desde todos los campamentos como aviso a quienes en el futuro se dejaran sorprender por el enemigo. 

Creo que los soldados de por sí no se van a dejar sorprender así como así por esto de que el enemigo les matará primero. No sé, digo yo.


[Elanoa] Había visto cómo se transformaba a cada jornada que pasaba, cómo la piel de su cuerpo parecía ir a romperse por la pujanza de sus músculos, tal era su potencia. Jamás había tenido semejante fuerza y lo había comprobado obligando a doce de sus hombres a luchar juntos contra él; los había matado sin sufrir el más mínimo rasguño. 

¿No sería más productivo que hiciera eso con sus enemigos? ¿O con los hombres que le han desobedecido? ¿En serio le quedan hombres leales tras eso?

Además, la forma en la que terminan los villanos es ridícula. Uno se mata solo, sin ayuda de nadie (uno de mis tropos favoritos) y el otro muere en un duelo de honor contra uno de los protagonistas por algo que hizo antes de empezar la historia. Todas sus acciones durante esta o les cavan su propia tumba o no sirven para nada. 

Pero los buenos tampoco son nada del otro mundo, tampoco nos vayamos a pensar. La protagonista, Endara es la típica elegida que tiene poderes cósmicos semidivinos y un espacio chiquitín para vivir (como que es la representante de la Diosa entre los hombres) pero que a la vez es débil y frágil.  ¿Cómo va a haber una mujer increíblemente poderosa y que encima lo demuestre? Eso es demasiado, por favor.
Además, sus acciones al final no sirven para nada. Es la Elegida para salvar Enda, pero salvar, salva más bien poco.

El personaje que más cosas hace en la novela es Ihabar, un chaval miembro de una tribu a la que van a masacrar los malvados y terribles frei. Es de los que más pelean y el que está en el centro de todos los fregados. Es el que queda como protagonista al final, porque cómo vamos a hacer una historia con una protagonista poderosa si no hacemos que al final todo gire alrededor de un hombre. 

A Endara le acompaña otro chico, Igari. Tenemos, así, dos chicos y una chica adolescentes, por el momento. ¿Qué hay que poner, entonces? Por supuesto, un triángulo amoroso. No termina de resolverse porque la chica es demasiado débil y el poder de la Diosa está acabando con ella, pero eso no impide que los otros dos compitan por ganarse sus favores, incluso cuando ella ya ha dicho que no está interesada en ninguno. Ah, l'amour.

El protagonista que queda es Garr, un guerrero descreído y que está ahí para dar discursos sobre la inexistencia de la Diosa y la magia a pesar de ser cosas que casi ha llegado a ver con sus propios ojos. Va acompañado de Igari, una mujer de la que hablaremos más adelante, pero a la que se presenta como fuerte porque lleva ropas de hombre y actúa como tal. Muy feminista, claro. 

Todos estos son personajes arquetípicos, aburridos. No evolucionan nada a lo largo del libro. Muchas veces, incluso, se confunden (cosa en la que los nombres ayudan bastante poco). En la sinopsis anuncian personajes creíbles, humanos, y no he encontrado ninguno así. 

Antes de pasar, quiero hacer una mención especial al padre de Ihabar, porque la doble moral que tiene es digna de mención. Este fragmento es del segundo capítulo, sin ir más lejos, y habla sobre su esposa, Erhe:

A pesar del tiempo transcurrido, de que hebras blancas asomaran entre su mata de cabello negro, la deseaba como cuando la llevó a su cabaña tras el combate que había enfrentado a los suyos con sus vecinos por un asunto de tierras de pasto. Zeian, jefe de los biarno de Leskar, no solo tuvo que ceder el uso de los pastos, también le entregó a su hermana para compensarlo por la muerte de dos de sus hombres. Nunca olvidaría su primer encuentro a solas en la cabaña: se enfrentó a él como una osa defendiendo su territorio, aunque, en lugar de con  garras, lo hizo con un cuchillo y lo hirió en el cuello. La sangre que manó abundante transformó a la furia en la más tierna de las criaturas [...]. Después, se entregó a él. Jamás volvió a intentar forzarla; ella solo tenía que pasarle un dedo por la cicatriz para recordarle que no era una hembra sumisa.

Lo que tenemos aquí es un intento de violación de manual. Él intenta forzarla, ella se defiende. Pero, como, oh, es una mujer, cuando le hiere se para a cuidarle y luego, en... ¿compensación? se entrega a él. No solo eso, él está orgulloso de que su mujer se defendiera "como una osa", con lo que debería haberle quedado bastante claro que ella no quería nada con él. Pero, ¿qué dice este señor más adelante, y no sobre él?

- El poblado fue atacado, y casi todos sus habitantes asesinados, excepto Erhe y alguna mujer más; [...] Nunca habló de ello, pero los dos éramos uno, y no hizo falta que me contara nada para saber que había pasado por lo que ninguna mujer debería pasar jamás. Luego naciste tú. 

Decir esto cuando fue él mismo el que se lanzó a violarla en cuanto estuvieron a solas es, cuanto menos, hipócrita.

Dicen que este libro está basado en la mitología vasca. En ese sentido se me ha quedado muy corto. Apenas aparecen las lamias y los gentiles, y las primeras muy de pasada. El resto de criaturas, que tiene que haber un montón, ni se mencionan. Pero, hey, tenemos dragones. 

El final de la historia es lo peor. Los personajes no hacen nada. Nada. Los malos se derrotan solos o la Diosa lo hace por ellos. Todo ha llevado a... nada. Mira que a esas alturas creía que ya no se podía poner peor, pero sí podía, sí.



Pasemos con lo peor, lo que me ha hecho rechinar los dientes, lo que me ha enfurecido de verdad. 
Este libro es machista. Muy machista. 

La cantidad de violaciones que hay es inmensa. Todas las mujeres que aparecen en algún momento han sido violadas, o han estado a punto de serlo. Las violaciones nunca se enfocan desde el lado de la víctima, siempre son desde el agresor o desde la nueva pareja (hombre, por supuesto) de la que las ha sufrido. A veces se habla de ello como crimen, pero es uno tan normalizado que llega un punto en el que parece que no significa nada, que los hombres pueden hacer lo que quieran con las mujeres y no hay ningún tipo de ley que las proteja. Ni siquiera sufren castigo divino, ya que este está solo reservado a los que niegan a la Diosa.

Picado por la curiosidad, Unmarilum se levantó del asiento y se aproximó a Endara. Calculó que no tendría más de veinte inviernos y que, con toda probabilidad, era todavía doncella. Estaba de suerte; desflorar a una virgen era un placer que raramente se le presentaba.

No hay palabras en lengua ent, élfica o de Mordor para describir la repugnancia que siento al leer estas cosas. 

Uno de los mayores ejemplos es Igari, la segunda mujer protagonista. Años atrás unos hombres asesinaron a su marido y la violaron. ¿Tiene algún tipo de trauma? No. ¿Siente algún tipo de rencor? Solo por la muerte de su marido y la pérdida de su honor, que no por la violación en sí. ¿Se ve en algún momento lo que ella piensa, sus recuerdos sobre el asunto? No, para qué. Ya tenemos a su nuevo novio para que nos cuente lo que ella siente. 

Esto es algo común a todas las violaciones de la novela. A nadie le importa por lo que pueda pasar la víctima, pero sí tenemos discursos de los violadores, que pueden llegar a ser tan repulsivos como este:

Era la viva imagen de la mujer que había violado casi veinte inviernos atrás, también amado, muy a su pesar, y a la que nunca había olvidado. 

¿Amado y violado? ¿En serio? ¿Se puede ser más repugnante?

Hay otro personaje femenino del que quiero hablar y que hace que me hierva la sangre. Se trata de Tala, una hechicera que es secuestrada un buen día por el Dux Baladaste, que se deja violar por él por alguna razón pero que un buen día se marcha. El Dux se obsesiona con ella, y parece que la hechicera a veces se presenta para atormentarle por algún motivo. Es la femme fatale, la falsa mujer liberada que al final está para satisfacer los deseos de un hombre. Es un personaje cuyas aspiraciones no he entendido, y parece que solo existe para que el Dux la trate como un objeto. 

Y es que es algo bastante común en este libro que las mujeres sean objetos. Son tratadas como botín de guerra, como mercancía... Pero muy rara vez como personas. Los comentarios sexistas por parte de cualquier hombre son lo normal. Es curioso, porque normalmente se menciona a las mujeres más deseables como si fueran animales, cosa que rara vez se hace con los hombres. Se las llama "hembra", "yegua", "osa"... como si fueran menos que humanas.

Cubierta con un manto de pieles, el cabello suelto sujeto con una cinta en la frente, las mejillas enrojecidas por el frío y el porte altivo, el bareto jamás había contemplado mujer tan hermosa, y deseable. 
-¡Magnífico presente! ¡Aunque esta yegua tendrá que esperar a que yo pueda montarla! -exclamo con grosería. 
-Es mía -terció el tarbelo con frialdad. 

Cómo no va a ser como una yegua si tiene hasta propietario y todo

La misma Endara no es más que un objeto. Tiene una función muy clara: transmitir a la tierra de Enda el mensaje de la Diosa. No tiene aspiraciones ni sueños más allá de eso. De hecho, los poderes de la Diosa son tantos que morirá pronto, así que no dejará nada suyo en el mundo. Es tremendamente poderosa, pero la autora no se cansa de decirnos lo pequeña y frágil que parece. No vaya a ser que sea superior a todos los mortales y que encima lo aparente.

En el mundo de Enda la deidad principal a la que rezan es una Diosa. Eso nos haría pensar que estamos en una sociedad, si no hembrista, al menos que respeta a las mujeres. No soy una experta en religiones, precisamente, pero creo que una Diosa en un mundo tan machista como este así tiene más bien poco sentido. Pero no os preocupéis, tenemos a un dios masculino malvado mucho más poderoso. Por si acaso.

También parece que la autora tiene algo en contra de las madres. La madre de Endara muere al dar a luz. La de Igari está muerta. La de Ihabar muere de una forma estúpida cuando, encima, está embarazada. La de Garr también está muerta. Aparece una dragona con un huevo cuya única función es morirse. En total hay cinco madres muertas. Creo que no ha visto tantas en un solo libro. Además, tenemos un bonus, y es que estas madres muertas actúan muchas veces como mujer en la nevera y motivan las acciones de los héroes (hombres). 



He doblado todas las páginas en las que había alguna machistada o alguna cita sin sentido. El libro ahora parece el doble de gordo. Nunca he escrito nada en los libros, pero este ha sido una excepción porque no podía aguantar más.

Conclusión: El horror

Lo mejor: Es entretenido, al menos. Destrozarlo tiene su punto de diversión.
Lo peor: Se puede ser más machista, pero es difícil

Nota:

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Reseña: Lobos del Calla, de Stephen King


Roland Deschain y su Ka-tet viajan hacia el sudoeste a traves de los bosques del mundo medio. El camino les lleva a el y sus compañeros hasta el Calla Bryn Sturgis, una tranquila comunidad de granjeros y rancheros en las fronteras del mundo medio. Más allá de este pueblo se encuentra Tronido, de donde procede la más terrible de las amenazas, los lobos.

En el Calla, los viajeros se encuentran con el padre Callahan, otro refugiado de nuestro mundo. Él también es uno de los protectores de la Torre Oscura, en particular de un solar de la Segunda Avenida de Manhattan donde crece una sola rosa roja.

Los lobos de Tronido se están acercando y por primera vez los habitantes del Calla Bryn Sturgis, entrenados por el coraje de Roland y su Ka-tet, van a luchar.




La Torre Oscura
1. El pistolero
2. La llegada de los tres
3. Las tierras baldías
4. Mago y cristal
5. Lobos del Calla
6. Canción de Susannah
7. La Torre Oscura

Después de la decepción que supuso Mago y Cristal la verdad es que no tenía demasiadas ganas de continuar la saga de la Torre Oscura. Sí, lo iba a hacer, quería saber qué ocurría después, como terminaba, pero seguía postponiendo y postponiendo el momento de continuar porque tenía miedo de seguir decepcionándome. 
Me habían dicho que después de Mago y Cristal todo se volvía mejor. Supongo que es cierto, pero esta entrega me ha dejado fría. Está bastante lejos del nivel que dejaron los tres primeros libros. 

Lo que no se puede negar es que esta novela es bastante más ambiciosa que las anteriores. El autor juega con sus personajes hasta el punto de incluir alguno de otros libros suyos. Juega con las casualidades, a confundirnos. Los personajes se dan cuenta de su destino, se ríen de él. A veces son capaces, incluso, de predecir lo que les va a ocurrir como si ellos fueran espectadores. Son experimentos que podrían salir fatal y dar al traste con la suspensión de la incredulidad, pero que no lo hacen por algún motivo. 

Sin embargo, esta entrega tiene el mismo problema que Las tierras baldías: el relleno. Parece que King no se puede conformar escribiendo una novela de trescientas páginas, tiene que ser un tocho. En esta novela este problema se acrecenta, porque no sentimos la urgencia ni la cercanía de los Lobos. No parecen una amenaza real, ya que en lugar de prepararse para pelear Roland y compañía se dedican a preguntar a un personaje por su vida, cosa que podría haber estado bien (ya que el personaje viene de otro libro del mismo autor) pero que para esta historia no supone más que una pérdida de tiempo.

También he encontrado problemas a la hora de dirigirse a los personajes femeninos. Y es que parece que para el señor King nuestro rasgo más característico es nuestro pecho. Se refieren a las mujeres por sus tetas en demasiadas ocasiones, cosa que ha llegado a irritarme. Somos más que eso, lamento informarle. 

La relación entre Eddie y Susannah sigue tan poco creíble como siempre. A veces sueltan que se quieren y que, oh, en algún momento se tendrán que separar por la Torre, pero nada de esto parece real. Ni siquiera las amistades entre los protagonistas parecen reales, pues todos están demasiado metidos en sus problemas.

Todo se agrava porque King no se podía estar quieto y ha tenido que añadir una nueva personalidad a Susannah: Mia, hija de nadie. ¿Os acordáis de aquel demonio que la violó en el tercer libro para permitir la entrada a Jake? Aquí están las secuelas. Pero nada relacionado con el estrés postraumático ni nada, para qué nos vamos a esforzar. King ha tenido la brillante idea de dejarla embarazada. Y la aún más brillante de hacer que Roland y Eddie se enteren antes que ella.
Susannah no se merece que la traten tan mal.

Se puede decir que el último cuarto es lo mejor de la novela. El ritmo sube, hay giros muy interesantes y se acaban las machistadas. La pelea contra los Lobos sí da sensación de urgencia y desesperación, y el final, casi incluyendo al propio Stephen como personaje en su propio libro es un experimento con espléndidos resultados. Lástima que para entonces ya estuviera leyendo en diagonal.

Conclusión: Tiene partes alucinantes y terribles a partes iguales

Lo mejor: Empieza a experimentar con conceptos molones
Lo peor: Susannah, ¿qué te han hecho?


sábado, 25 de noviembre de 2017

Reseña: El último anillo, de Kirill Yeskov

El universo más famoso de la fantasía visto desde el lado de los perdedores: El señor de los anillos en clave orco.
La guerra ha terminado. Con traiciones y engaños, los bárbaros supersticiosos de la Alianza de Occidente, ayudados por magos de siniestras intenciones, han vencido al pueblo orco, amante de la paz, industrioso y científico. Ahora comienza la carnicería: a los derrotados dispersos les espera el amargo camino de vuelta a casa, hostigados por las patrullas de elfos que buscan eliminar hasta el último orco, hombre, mujer y niño, designados por una propaganda perversa como raza caníbal, maldita y a exterminar. Pero de las cenizas de la catástrofe todavía puede extraerse un resquicio de esperanza. Si la misión encomendada a nuestros protagonistas tiene éxito, las tornas podrían volverse, y habrá llegado la hora de la revancha de los orcos.





Tenía pensado terminar con Tolkien tras El Retorno del Rey y ponerme a leer otras cosas, pero poco antes de que lo fuera a terminar, mi novio me recomendó esto, ya que tendría la saga fresca. Es un libro que siempre aparece en los vídeos y entradas sobre Curiosidades del Señor de los Anillos. Y quise ver cómo se había montado el autor la vista desde el otro lado. 

No os voy a dar las ilusiones que me dieron a mí. Esto no es un retelling desde el punto de vista orco, sino una continuación. Comienza con un breve resumen de la Guerra del Anillo desde esa nueva perspectiva, pero el foco está en todo lo que ocurre después. 

El comienzo tiene su gracia, una vez que uno se acostumbra a los nuevos nombres (cambiados por temas de copyright, asumo). Se cuenta cómo Gandalf Gandrelf tiene sus desavenencias con Saruman Searuman y cómo el segundo abandona el Consejo de los Magos porque cree en los avances científicos y filosóficos de Mordor Umbror, mientras que su compañero es un bárbaro que se niega a dejar que el mundo avance y se quede estancado en la magia de los elfos. Es curioso ver cómo un conflicto tan épico se convierte, como siempre, en una mera lucha por el poder y no en un enfrentamiento entre el Bien y el Mal. 

Cómo no, también hay un resumen parodiado de la Batalla de los Campos de Pelennor Cercados. Es ridícula y tiene su gracia, aunque tiene ciertos puntos que no me han gustado nada. Y es que si haces una parodia del Señor de los Anillos y esta vez sí que tratas a las mujeres como cosas es que hay algo que no estás haciendo bien. Las usan como recompensa y Éowyn Eowhynn ni siquiera tiene su momento heroico, sino como algo que contarán más tarde para ridiculizar al Rey Brujo, diciendo que lo derrotó una mujer. Me hierve la sangre con esas cosas. 

Después de esto ya se da la nueva misión a los protagonistas orcos y empiezan a preguntarse cómo llevarla a cabo. Y es que les han ordenado quemar el Espejo de Galadriel la Dama Luz en los fuegos del Monte del Destino (no me acuerdo de su nombre en el libro), una misión casi imposible. 

Tras el primer cuarto pasamos a ver cómo Eowhynn y Faramir Aramir están en Ithilien Lunien, en calidad de rehenes del rey de Gondor Pietror. Me pareció un salto muy extraño y que lo que se contaba no tenía mucho que ver con lo anterior, pero con lo que me gustan a mí Éowyn y Faramir, no me importó demasiado. Al menos aquí ella sí que tiene momentos heroicos y se la trata más como a una persona que como a una cosa. Eso sí, deja bastante claro que Eowhynn no tiene muchas luces, algo que no me gusta nada. Que se meta con lo que quiera pero deje a mi Éowyn en paz. 

Pasada la mitad las cosas se vuelven mucho más pesadas. La narración pasa a centrarse en un espía que trabaja en una ciudad del sur. Ni siquiera me quedó claro qué tenía que hacer y para quién, ni si era un trasfondo o algo que ocurría en el presente del libro. Me aburrió muchísimo porque no pegaba nada con todo lo anterior. Encima, la mirada masculina era brutal, y las mujeres, otra vez, eran tratadas como meros objetos sexuales. Lo leí en diagonal. Es un fragmente de relleno, que no aporta nada. 

El último cuarto vuelve a ser un poco interesante, pero para entonces todas mis ganas de leer se habían esfumado. Leía en diagonal y solo quería terminarlo. Al fin continúa donde lo dejaron al terminar el primer cuarto, con los orcos y sus ardides para destruir el Espejo. El final está curioso, pero no se puede decir mucho más. 

El estilo está bien, es sencillo y se puede seguir. El problema que tiene es que se para demasiado a dar larguísimas explicaciones de logística, ciencia o diplomacia. Las primeras veces que lo hace tiene su gracia, porque en la trilogía no se paraban demasiado a considerar esas cosas, pero pasadas las diez primeras se vuelve cansino e inaguantable. Casi parece que Yeskov nos trata como idiotas.

Como he dicho, la representación femenina está mucho, mucho peor que en El Señor de los Anillos, que tampoco es un ejemplo, precisamente. Las pocas mujeres que hay son objetos. Éowhynn es la que se salva un poco de eso, aunque también se describe cómo Aramir goza de sus encantos. Arwen Estrella se ve como un personaje algo más poderoso, una mujer capaz de decirle a su marido  Aragorn Altagorn que no se va a acostar con él ni le va a querer nunca. También se ve como es ella la que realmente maneja Pietror, y eso es guay. No es tan guay que en todas sus escenas se la vea con la perspectiva de Altagorn, que sí que la ve como un trozo de carne al que conquistar. 
Aparece otra de cuyo nombre no quiero acordarme. Es una mujer inteligente, pero un interés amoroso y, encima, prostituta, con lo que no faltan descripciones de sus encantos. De repente desaparece, así que tampoco es demasiado relevante en realidad.

En general, se puede decir que es un libro que está curioso. Lo recomendaría como rareza, para gente muy fan de la saga original que quiera ver una vuelta de tuerca, y en ningún caso recomendaría seguir más allá de la mitad. En cuanto se aparta un poco del Señor de los Anillos, se desinfla del todo, y todas las cosas buenas que tiene están al principio. Bastaba con saber que existía. 

Conclusión: Curioso, pero poco más

Lo mejor: La vuelta de tuerca a los eventos de ESDLA, aunque no todos.
Lo peor: Trata a las mujeres como si fueran cosas y tiene demasiados capítulos irrelevantes

Nota: