expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

sábado, 7 de octubre de 2017

Reseña: El Retorno del Rey, de JRR Tolkien

Los ejércitos del Señor Oscuro van extendiendo cada vez más su maléfica sombra por la Tierra Media. Hombres, elfos y enanos unen sus fuerzas para presentar batalla a Sauron y sus huestes. Ajenos a estos preparativos, Frodo y Sam siguen adentrándose en el país de Mordor en su heroico viaje para destruir el Anillo de Poder en las Grietas del Destino.













El Señor de los Anillos
1. La Comunidad del Anillo
2. Las dos Torres
3. El Retorno del Rey

Y con esto termino el maratón de Tolkien de este verano. He tardado más de lo que esperaba pero ha valido mucho la pena. De verdad necesitaba leerlo de nuevo. Me ha refrescado la cabeza, y era algo que necesitaba mucho.

Aviso que este análisis va a ser largo. Muy largo. Y no será el último que haga de esta saga. No incluyo el contenido de los Apéndices, aunque puede que lo mencione en alguna futura entrada sobre la Tierra Media.

Dicho esto, empecemos.

Tras terminar Las dos Torres uno podría pensar que el siguiente volumen arrancaría inmediatamente después de lo ocurrido con Ella-Laraña, contando cómo Sam rescata a Frodo de alguna manera y cómo continúan la misión tras el percance. Sin embargo, con lo que nos encontramos es con la narración de la otra parte de la compañía, los que acaban de ganar en el Abismo de Helm, cuya guerra ahora vemos como algo sin esperanza. 

La primera mitad es muy ágil, ya que, igual que en el volumen anterior, están todos mucho tiempo separados, con lo que ocurren muchas cosas a la vez. Gandalf se dirige a Gondor con Pippin a buscar la ayuda de su senescal en la guerra contra Mordor. Merry se queda con la caballería, que seguirán el mismo camino con algo más de retraso. Aragorn, Legolas, Gimli y una compañía de Dúnedain, la Compañía Gris, marchan hacia los Senderos de los Muertos a pedir el cumplimiento de un antiguo juramento. 


Comencemos hablando de lo que se ve en Gondor. Al igual que Rohan, fue un gran reino que ahora decae. Aún queda una parte de su grandeza, pero apenas es un recuerdo de lo que fue. Los Reyes desaparecieron hace muchos, muchos años, el Árbol Blanco que antes se erguía orgulloso, una de las últimas semillas de los Árboles de Valinor, lleva vidas seco, y todo lo que edificaron para defenderse del Enemigo, aquellas torres y cuidades hacían de Gondor una gran nación están ahora en manos de Mordor y ahora son hogar de incontables horrores.

El mismo gobernante, Denethor, no está en la mejor de sus condiciones. Tras la pérdida de su hijo Boromir y lo que conoce del ejército de Sauron ha perdido toda esperanza. Sí, aún comanda batallas y es capaz de formar una buena estrategia, es un hombre que duerme con la armadura puesta para mantener el cuerpo en forma en caso de necesidad, pero de nada sirve si en el momento en el que más cuerdo se le necesita la voluntad flaquea.

No toda la familia está corrupta, ni toda la ciudad. Ya vimos cómo Boromir solo parecía preocuparse por Gondor descuidando el resto de la Tierra Media y cómo Denethor no cree que el triunfo contra Sauron sea posible, pero aún queda un rayo de esperanza: Faramir, el hermano menor de Boromir. Ya lo conocimos en Las dos Torres, aunque no hablé de él en ese momento. Él comprendió que la búsqueda de Frodo era algo terrible, él advirtió a los hobbits de la peligrosidad de Gollum y del paso de Cirith Ungol que finalmente tomaron. Él, a pesar de querer a su hermano, no se tomó como una ofensa que Frodo no se despidiera en buenos términos. Y lo más importante, él tuvo éxito donde Boromir había fallado. Él se resistió al Único.

Sin embargo, Denethor no ha visto nada de esto, y si lo hubiera hecho lo habría considerado estúpido. Él no ve la valía de su hijo. Nunca la vio. Sí, parece quererle a su manera, pero solo puede llorar a Boromir y comparar al hijo que le queda con la imagen mitificada de su hermano menos. No importa lo que Faramir consiga, nunca logrará ponerse a su altura.
De hecho, este parece importar tan poco que a su padre no le tiembla el pulso a la hora de mandarle a una misión suicida. Y aún tiene la cara de soltarle que le querrá más o menos dependiendo de cómo vuelva.
Y el pobre Faramir no ha hecho nada para merecer este trato.

'Much must be risked in war', said Denethor. 'Cair Andros is manned, and no more can be sent so far. But I will not lend the River and the Pelennor unfought - not if there is a captain here who has still courage to do his lord's will.'  Then all were silent. But at lenght Faramir said: 'I do not oppose your will, sire. Since you are robbed of Boromir, I will go and do what I can in his stead - if you command it.' 'I do so,' said Denethor. 'Then farewell!' said Faramir. 'But if I should return, think better of me!' 'That depends of the manner of your return,' said Denethor.

Denethor, haces que Fëanor parezca el Padre del Año

Sí, logra volver de esa misión suicida, a las puertas de la muerte. Denethor solo se acuerda de él para llevarlo en medio de la batalla al panteón de los reyes y senescales de Gondor para quemarse vivo con él y terminar con toda su estirpe como los reyes bárbaros. Parece que aún queda algo de amor por su hijo en ese momento, a pesar de la locura. Al fin y al cabo, está convencido de que va a morir de todas formas, y mejor así que a manos de los orcos o de algo peor, pero eso no cambia que ni siquiera se para a pensar que quemar vivo a su hijo inconsciente puede no ser una gran idea. 
No lo consigue, se suicida solo en su último ataque de locura, pero ¿cuál es el precio? Gandalf tiene que abandonar la refriega para ir a rescatar a Faramir. ¿Cuántas bajas se produjeron por esa acción? Nunca lo sabremos. Denethor muere de todas formas, entre gritos y sufrimiento. Y no sabemos si Faramir sobrevivirá o no, por lo que podría haber sido en vano.

Pero no todo en Minas Tirith es trágico. Pippin hace amigos entre la guardia de la ciudad, e incluso habla con el hijo de uno de ellos. Sí, les espera un destino terrible, pero aún así les queda tiempo para hablar de la comida y para hacer bromas, aunque no sean demasiadas. 


Hablemos, pues, de los que toman los Senderos de los Muertos, de donde nadie vuelve jamás. No les volveremos a ver hasta la batalla de los Campos de Pelennor, pero antes de marchar pasan por Edoras, donde Éowyn les ofrece hospitalidad. Allí descubrimos muchas cosas de ese personaje, muchas que ya se habían mostrado antes pero que no habíamos conseguido ver. Y es que para ella el honor de quedarse en la capital de Rohan esperando a que los hombres regresen no es tan grato como ellos creen. Ni siquiera Aragorn es capaz de ver por qué ella no se siente bien en el palacio, por qué ansía otras cosas, como el campo de batalla, en lugar de quedarse quieta esperando. Para él su deber puede tener un fin honorable. Él está destinado a ser Rey, y su sufrimiento no será en vano. Pero a Éowyn... ¿qué le espera a ella cuando todo termine? Ella se quedará encerrada en un palacio para siempre, sirviendo hombres que marchan a la guerra y la dejan sola cuidando una casa que puede que no necesiten cuando vuelven.

`Too often have I heard of duty,' she cried. 'But am I not of the House of Eorl, a shieldmaiden and not a dry nurse? I have waited on faltering feet long enough. Since they falter no longer, it seems, may not now spend my life as I will?'
[...]
'All your words have but to say: you are a woman, and your part is in the house. But when the men have died in battle and honour, you have leave to be burned in the house, for the men will need it no more, But I am of the House of Eorl and not a serving-woman. I can ride and wield blade, and I do not fear either pain or death.' 'What do you fear, lady?' he [Aragorn] asked. 'A cage,' she said. 'To stay behind bars, until use and old age accept them, and all chance of doing great deeds is gone beyond recall or desire.'

Qué grande es esta mujer.

No catalogaría a Éowyn como un personaje feminista, ya que desea ser un hombre ella misma para poder combatir como ellos, pero no es algo que desee para el común de las mujeres. A pesar de ello, aún hoy estas afirmaciones escuecen. Más aún al ver cómo incluso Aragorn es incompetente en estos temas, que ni siquiera él se preocupa por Éowyn más allá de su belleza, y cómo Éomer está completamente ciego con respecto a los deseos de su hermana. Ninguno de los hombres a su alrededor ve lo que ella quiere, todos hacen oídos sordos. Me hace pensar que es posible que el autor quisiera denunciar algo allí, algo que ahora sigue pasando con mucha frecuencia.
A las mujeres nos ignoran.

Me encanta que Éowyn consiga salirse con la suya y que entre en el ejército aunque sea disfrazada de hombre. Cumple de forma maravillosa.

Merry está en una situación similar a la de la Dama de Rohan, aunque sus motivos son un poco diferentes. Y es que es el único miembro de la Compañía que no lucharía en Pelennor, y se quedaría sin ver a sus amigos, aunque fueran a morir allí.


Entonces tenemos a la caballería de Rohan, que se dirige a Gondor, a los que ya están allí y a los que han ido a por refuerzos a los Senderos de los Muertos. ¿Dónde explota todo esto? En la batalla de los Campos de Pelennor.

Los habitantes de Minas Tirith no empiezan con demasiados ánimos, a decir verdad. Sus mejores hombres han muerto intentando tomar Osgliliath en vano y los orcos han aprovechado sus cabezas para tirarlas hacia la ciudad con catapultas, con lo que ni el discurso más épico lograría que ellos pensaran que tienen la más mínima posibilidad de vencer.
Ni siquiera Gandalf haciándole el "NO PUEDES PASAAAAR" al Rey Brujo ante las puertas de Minas Tirith mejora el ánimo, y eso ya preocupa.

Pero llegan los Rohirrim. Y su ánimo es tal que matan orcos cantando. El mismo rey Théoden lucha como los demás, hasta que cae. El Rey Brujo se encarga de rematarlo, pero antes de que le toque Éowyn y consigue algo que ningún hombre conseguiría jamás: derrotarle.

A sword rang as it was drawn. 'Do what you will; but I will hinder it, if I may.' 'Hinder me? You fool. No living man can hinder me!' Then Merry heard of all sounds in that hour the strangest. It seemed that Dernhelm laughed, and the clear voice was like the ring of steel. 'But no living man am I! You look upon a woman. Éowyn I am, Éomund's daughter. You stand between me and my lord and kin. Begone, if you be not deathless! For living or black undead, I will smite you, if you touch him.

Si no se te ponen los pelos como escarpias al leer esto, no tienes alma.

Sí, es cierto que recibe la ayuda de Merry, pero es ella la que le derrota, la que recibe la mayor parte del daño y la que recibe el mérito. Ella es la heroína.
Y es que parece que la idea de héroe de Tolkien no es la del que realiza una gran gesta, sino el que se sacrifica por los demás, aunque ya hablaremos de ello cuando lleguemos a Frodo.
Éowyn cae y Éomer recoge su cuerpo junto con el del difunto rey, creyéndola muerta. Es entonces cuando los Rohirrim comienzan a pelear al grito de "¡Muerte!". 
Me vais a perdonar, pero necesito poner esta escena. 

And he looked at the slain, recalling their names. Then suddenly he beheld his sister Éowyn as she lay, and he knew her. He stood a moment as a man who is pierced in the midst of a cry by an arrow through the heart; and then his face went deathly white, and a cold fury rose in him, so that all speech failed him for a while. A fey mood took him. 'Éowyn, Éowyn!' he cried at last. 'Éowyn, how come you here? What madness or devilry is this? Death, death, death! Death take us all!' Then without taking counsel or waiting to the approach of the men of the City, he spurred headlong back to the front of the great host, and blew a horn, and cried aloud for the onset. Over the field rang his voice calling: 'Death! Ride, ride to ruin and the world's ending!'

Para que luego digan que los personajes de esta saga no tienen sentimientos fuertes. 
Y aquí los Rohirrim se dieron cuenta de que eso no era una fiesta.

Todo parece perdido hasta que llega la Compañía Gris a salvar el día. Y sí, ganan la batalla. Destruyen a los orcos. Pero ellos han perdido mucho, y para Sauron las tropas no son un problema. Así que no es una victoria, no se siente como tal. Porque van a morir igual. 

Tras ello llega el momento de sanar a los heridos y recordar a los muertos. Éowyn, Merry y Faramir están a las puertas de la muerte. Sigue habiendo pequeñas escenas felices. Al fin y al cabo, el sol ha vuelto a salir. Pelennor ha dado cierta esperanza de victoria.
Pero no dura demasiado.

Como último movimiento desesperado, los pocos que quedan vivos se dirigen a la Puerta Negra, esperando que eso distraiga a Sauron lo suficiente como para darle tiempo a Frodo de terminar su misión, esperando que no se demore demasiado. Si lo hace, todo habrá sido en vano. 
Pero en la Puerta Negra no solo les espera un temible ejército, también un mensaje. Frodo ha sido capturado y lo torturarán hasta el final de su vida, que será larga. La misión ha fallado. Se ha perdido toda esperanza.

¿O no?


Y es en ese momento cuando la atención vuelve a Sam, el que se ha quedado fuera de la torre donde retienen a Frodo y se niega a abandonarlo a su suerte. Él tiene el Anillo y podría terminar la misión. También podría quedárselo, ser él el amo de la Tierra Media y ser adorado por todos. Pero no. No va a abandonar a su amo a su suerte.
Sam es lo más adorable de la Tierra Media. 

Me parece que el rescate tiene un cierto punto cómico que no sé si fue intencionado o no. Desde luego, que los orcos lleguen a temer a Sam por creerle un gran guerrero elfo tiene su punto de gracia. Y es que Sam no solo rescata a Frodo, también derrota a los vigilantes de la puerta, unas gárgolas ancestrales llenas de maldad, lo que también tiene su mérito teniendo en cuenta su tamaño. 

Aquí se empieza a ver que Frodo no es tan heroico como otros héroes arquetípicos, no es un héroe perfecto e incorrupto. No existen los héroes incorruptos en la Tierra Media. Porque el Anillo es algo muy poderoso capaz de corromper hasta los corazones más nobles. Y puedo asegurar que el de Frodo es uno de ellos. 

'But you are in the land of Mordor now, sir, and when you get out you'll see the Fiery Mountain and all. You'll find the Ring very dangerous now, and very hard to bear. If it's too hard a job, I could share it with you, maybe?' 'No, no!' cried Frodo, snatching the Ring and chain from Sam's hands. 'No, you won't, you thief!' He panted, staring at Sam with eyes wide with fear and enmity. Then, suddenly, clasping the Ring in one clenched hand, he stood aghast. 
'Oh, Sam!' cried Frodo. 'What have I said? What have I done? Forgive me! After all you have done. It's the horrible power of the Ring. I wish it had never, never been found. But don't mind me, Sam. I must carry the burden to the end. It can't be altered. You can't come between me and my doom.'

Esta parte es muy reveladora, y me gusta mucho cómo muestra tanta información en una conversación relativamente pequeña. Vemos cómo Frodo se niega a compartir la carga con Sam. Su primera reacción es el miedo, llamarle ladrón, creer que quiere quitarle su tesoro. Pero después vemos que recapacita, que se arrepiente de lo que ha hecho, pero que aún así se niega a darle la carga a Sam. Dice que es suya, que es su destino. No creo que sea cosa del Anillo a esas alturas, ni que crea que compartir la carga le hace menos digno. Creo que lo hace por genuina preocupación, por amor, si lo preferís. Él está empezando a sentir los estragos del Anillo, según sus propias palabras:

'As I lay in prison, Sam, I tried to remember the Brandywine, and Woody End, and The Water running through the mill at Hobbiton. But I can't see them now.'

Llevar el Anillo no es una broma. Es algo que arrebata los recuerdos felices, que es capaz de absorber la felicidad y el buen humor de cualquiera y dejarlo convertido en una cáscara vacía. Frodo no lo sabía al aceptar la tarea, y es probable que ahora se arrepienta. No quiere que le ocurra lo mismo a Sam. No quiere que lo pierda todo, como él. 

Salen haciéndose pasar por orcos, y durante un rato son tratados como tales. Como orcos especialmente vagos, además. Las armaduras que usan de camuflaje pesan en los hombros de los hobbits, en especial de Frodo, que porta además otra carga más pesada.

Es muy obvio, pero El Señor de los Anillos no es un camino de rosas, en especial en las partes protagonizadas por estos dos hobbits. Sufren lo que no está escrito para llegar hasta el Monte del Destino, y ni siquiera tienen claro si lo lograrán o no hasta el mismo final. De hecho, es en Mordor cuando empiezan a preguntarse si tendrán que prepararse para el camino de vuelta, pues no están seguros de si habrá uno.

Supongo que es algo que comentan siempre, pero es que ver la devoción que tiene Sam hacia Frodo devuelve un poco la fe en la humanidad. No solo se aprecian y se quieren, también se ayudan en las dificultades, se dicen lo que hacen mal y no se llevan peor por ello. Representan todo lo que una relación de amor (de cualquier tipo, romántico y no romántico) debería ser. Permanecen juntos incluso cuando están seguros de que aunque consigan llevar a cabo la misión lo más probable es que mueran. Y este momento... Este momento hace que se me salten los lagrimones.

'Come, Mr Frodo!' he cried. 'I can't carry it for you, but I can carry you and it as well. So up you get! Come on, Mr Frodo dear! Sam will give you a ride. Just tell him where to go, and he'll go.'

Pon un Samsagaz en tu vida

Pero no podían terminar sin reencontrarse con un viejo conocido: Gollum, al que ninguno de los hobbits había echado de menos.

Es muy curioso cómo los personajes tratan a Gollum. Es una criatura despreciable y mentirosa. Todos saben que hará lo posible por recuperar su "tesoro", incluso matar. Todos los personajes de la Comunidad le desprecian, sin excepción. Inspira repulsión, pero también inspira lástima.
En la Comunidad del Anillo, sin ir más lejos, Frodo quería matarle sin haberle visto. Lo odiaba y no lo conocía, y estaba convencido de que no podría tenerle lástima de ninguna de las maneras. Gandalf le dijo que no fuera tan rápido en juzgarle y condenarle a muerte, porque él fue también incapaz de hacerlo
Después, en Las dos Torres, cuando los hobbits se encuentran con Gollum al fin no solo no le matan, sino que le permiten ser su guía e incluso le tratan bien. Frodo no solo no intenta matarlo, sino que insiste en que tiene que quedarle algo bueno, algo del viejo Sméagol. Llega incluso a defenderlo ante Faramir, quien está seguro de que les traicionará, como acaba pasando. Sam también está convencido de ello, pero tampoco intenta hacer daño a su guía, pues sería desobedecer al señor Frodo.
Como es lógico, se separan en Cirith Ungol tras la traición nada esperada de esta desdeñable criatura y la aparición de Ella-Laraña, algo que casi les cuesta la vida y de lo que escaparon por pura suerte.

En las inmediaciones del Monte del Destino, Gollum vuelve para llevarse el Anillo. Sam pelea contra él y en un momento se queda a punto de matarlo. Si lo hiciera, nadie se lo reprocharía. Esa criatura les ha traicionado, ha estado a punto de matarles solo para conseguir el Anillo. Quiere matar a Frodo y al propio Sam, si se distrae un poco. Y Sam no puede acabar con su miserable vida. Le mueve la compasión en el último momento.

Gollum es alguien que todo el mundo detesta pero con quien nadie puede acabar. Porque al final da lástima. Porque el pobre ha sufrido las torturas de Sauron, ha dejado prácticamente de comer y está escuálido, ha sufrido lo indecible al perder el Anillo.
Podría extrapolarse perfectamente a un maltratador, desde luego.

Y llegamos a uno de los momentos que más me gustan de toda la trilogía: la llegada al Monte del Destino. Es el punto de máxima tensión, el momento del que depende todo el destino de la Tierra Media. Está tan bien hecho que también dan ganas de llorar.
Antes de llegar al lugar donde destruirá el Anillo para siempre, Frodo también se tiene que enfrentar a Gollum. Aquí demuestra que, a pesar de que el Anillo le ha quitado mucha fuerza y energía, aún es capaz de defenderse. No depende del todo de Sam, cosa que se le perdonaría, sino que él solo le planta cara. De qué forma.

Then suddenly, as before under the eaves of Emyn Muil, Sam saw these two rivals with other vision. A crouching shape, scarcely more than the shadow of a living thing, a creature now wholly ruined and defeated, yet filled with a hideous lust and rage; and before it stood stern, untouchable now by pity, a figure robed in white, but at its breast it held a wheel of fire. Out of the fire there spoke a commanding voice. 'Begone and trouble me no more! If you touch me ever again you shall be cast yourself into the Fire of Doom.'

Y luego lo cumple, para que no se diga que Frodo hace amenazas vacías.

Pero en el momento más importante, del que pende el destino del mundo, en el que el héroe necesitará de toda su fuerza... flaquea.

'I have come,' he said. 'But I do not choose now to do what I came to do. I will not do this deed. The Ring is mine!

A todos a partir de ahora que me digan que la narrativa de Tolkien es cliché les voy a plantar esto en la cara. A todos los que me digan que Frodo es un héroe pánfilo y arquetípico. Aquí se demuestra que  no es todopoderoso, que no es nadie especial a pesar de la resistencia que se ve en los hobbits ante la magia del Anillo. Le ha llegado a la cabeza, como a todos los demás.
Frodo ha fracasado. 

Y creo los defensores a ultranza de que Sam era mejor que su amo y que no habría caído como este se equivocan. Creo que si los papeles se hubieran invertido el resultado habría sido el mismo, porque el Anillo corrompe a todos, y ambos hobbits eran igual de buenos, compasivos y tenían su sentido común hobbit en perfectas condiciones.
La tarea era demasiado grande para cualquiera.

Si no fuera por Gollum todo se habría perdido, pero él cae al fuego junto con su querido Anillo, como Frodo dijo que haría. Y el poder de Mordor se desmorona. Ambos hobbits consiguen encontrar un lugar donde refugiarse del desastre que les rodea. Allí se quedan, contemplando el fin.
Frodo no se siente satisfecho con lo que ha hecho. Se siente culpable. Sabe que ha fallado y que ha sido Gollum el que ha salvado la Tierra Media. Y sabe que eso le acompañará siempre.

'But do you remember Gandalf's words: Even Gollum may have something yet to do? but for him, Sam, I could not have destroyed the Ring. The Quest would have been in vain, even at the bitter end. So let us forgive him! Fot the Quest is achieved, and now all is over. I am glad you are here with me. Here at the end of all things, Sam.'

Pobre Frodo. Esto no ha terminado aún.

Mas no es el fin de todas las cosas. Llegan las Águilas, cuando ya todo está ganado y les sacan de allí. No me voy a meter en si podrían haber hecho todo el viaje subidos en ella porque otros ya lo han tratado mejor que yo. Esta llegada en el último momento se podría ver como una maniobra de Tolkien para salvar a sus personajes cuando deberían morir, pero aún les queda mucho por delante. La historia no termina con la derrota de Sauron. Oh, no.


Por todo Gondor hay celebraciones. Se alaba el coraje de los hobbits, Aragorn se corona rey de Gondor y se casa con Arwen, Éowyn se casa con Faramir, con lo que constituyen la pareja más mona de toda la trilogía, y marcha con él a Ithilien. Se muestra el debido respeto a los muertos, y, al fin, las celebraciones terminan y los hobbits vuelven a casa. 

Todo el camino de vuelta es precioso. Las despedidas son tristes y a la vez muy, muy bonitas, pero no me voy a parar demasiado en ello para no hacer la entrada aún más larga de lo que ya es. 

Se suele asumir que cuando el héroe derrota al Mal derrota a todo el Mal del mundo. También se asume que cuando vuelve a su lugar de origen lo encuentra igual que antes, y lo ve diferente porque ha cambiado. Pero esto no tiene por qué ser así. En El Señor de los Anillos los héroes vuelven cambiados a una tierra que no es igual que cuando marcharon.

Ahora la Comarca es un lugar triste y desolado. Los agujeros-hobbit han sido abandonados y sustituidos por horribles construcciones de ladrillos, hay miles de normas que deben obedecer, se mueren de hambre. En el tiempo que han estado fuera su casa se ha convertido en un infierno. 

Esta parte es muy curiosa. Es un problema que deben solventar los cuatro hobbits juntos, sin ayuda externa. Un problema que demuestra todo lo que han aprendido durante el viaje, y no solo las habilidades de combate, también la compasión y la piedad. Me parece un crimen que lo quitaran de las películas. Si hay hasta batalla épica y todo. Una batalla en la que Frodo se dedica a cuidar que los hobbits no se maten entre ellos.

Frodo had been in the battle, but he had not drawn a sword, and his chief part had been to prevent the hobbits in theit wrath at their losses, from slaying those of their enemies who threw down their weapons.

¿Aún hacen falta más razones para quererle?

Sí, consiguen vencer. Gracias a que sus enemigos les subestimaron por creer a los hobbits débiles. El verdadero causante del mal, Saruman, es asesinado. No por los hobbits, sino traicionado por su propio siervo, como se merece.

Y poco a poco todo vuelve a ser bonito en la Comarca. Al fin hay algo que celebrar de verdad. Al fin se puede decir que el Mal está acabado.

El Mal ha acabado, todo es feliz, mas no para Frodo. No para el héroe. Aún le duele la herida de la daga de Morgul que le hicieron en la Cima de los Vientos, una herida que nunca se cerrará. Aún tiene heridas en el alma por el poder del Anillo. 
Él llevó el aquella carga porque la eligió. No llegó a completar la tarea, pero aún así se sacrificó por la Tierra Media. Es un héroe a pesar de flaquear en el último momento, pues al final eso no importa. Lo que importa es lo que ha sufrido, el trauma que carga de vuelta. Lo que importa es que lo ha perdido todo. Por eso él es el héroe y no Sam, o Aragorn. A ellos aún les queda vida, han sufrido pero han sacado un cierto provecho de ello. Aragorn es Rey de Gondor. Sam tiene un jardín precioso, y una esposa y una hija a las que adora. 
Frodo no tiene nada. Lo ha perdido todo. 

One evening Sam came into the study and found his master looking very strange. He was very pale and his eyes seemed to see things far away. 'What's the matter, My Frodo?' said Sam. 'I am wounded,' he answered, 'wounded; it will never really heal.'

Por eso, como única recompensa tras su periplo, puede ir a los Puertos Grises y zarpar hacia Valinor, donde podrán al fin curarle.

'But,' said Sam, and tears started in his eyes, 'I thought you were going to enjoy the Shire, too, for years and years, after all you have done.' 'So I thought too, once. But I have been too deeply hurt, Sam. I tried to save the Shire, and it has been saved, but not for me. It mus often be so, Sam, when things are in danger: some has to give them up, lose them, so that others may keep them.[...]'

El héroe no es el que hace grandes hazañas y es recompensado por ellas. Es el que las pierde para que otros las mantengan. 

Esta saga es preciosa. Me ha hecho llorar, me ha hecho reír y me ha hecho morderme los labios en las escenas de tensión a pesar de saber que todo se resolvería bien. En esta relectura he descubierto muchos detalles que no había visto antes, y sé que en las próximas veré muchos más. Es una saga magnífica que todos, en especial los escritores de fantasía, deberían leer y analizar. 

Conclusión: Nada más que añadir

Nota:

MATRÍCULA DE HONOR

domingo, 24 de septiembre de 2017

Reseña: Las dos Torres, de JRR Tolkien

La Compañía se ha disuelto y sus integrantes emprenden caminos separados. Frodo y Sam continúan solos su viaje a lo largo del río Anduin, perseguidos por la sombra misteriosa de un ser extraño que también ambiciona la posesión del Anillo. Mientras, hombres, elfos y enanos se preparan para la batalla final contra las fuerzas del Señor del Mal.













El Señor de los Anillos
1. La Compañía del Anillo
2. Las dos Torres
3. El retorno del Rey

Este libro comienza directamente donde lo dejó el anterior, y su empiece es mucho más fuerte. No hay que esperar páginas y páginas hasta que lleguen los eventos que el lector medio considera interesantes. Boromir muere. Merry y Pippin son capturados por orcos. Frodo y Sam han tomado otro camino.

Así, empezamos con la búsqueda de Merry y Pippin, que llevará a los demás por tierras de Rohan. Y es que está claro que son pequeños, pero no poco importantes. Nada sabemos del destino de Frodo y Sam hasta que no llegamos a la segunda mitad de la novela, en la que cuenta lo que les ha ocurrido en ese tiempo. 

El ritmo de la primera mitad es bastante ágil. Los personajes están separados unos de otros, con lo que tenemos varias historias paralelas y siempre ocurren cosas. Por una parte están los hobbits con los Ents y por otra, el resto de la Compañía reuniendo las tropas de Rohan.

Voy a dividir la reseña por partes porque hablar de todo a la vez no es una opción.

Empecemos por los hobbits Merry y Pippin. Ellos se quedan en Fangorn y conocen a los ents, en especial a Bárbol, el ser más viejo de la Tierra Media, el que ha vivido todas las edades del mundo.

Los ents son una raza particular. Al igual que los hobbits, son una creación de Tolkien que rara vez se ha visto en obras de otros autores basándose en este. Como no podía ser de otra manera, tienen su propio lenguaje, con el que el autor demuestra la inventiva que tiene y la habilidad para dotar de personalidad incluso a las lenguas. Porque los ents son muy longevos y pueden vivir durante edades enteras. El tiempo no pasa igual para ellos que para nosotros, por tanto, ¿por qué su idioma debería ser como el nuestro?
Es una raza calmada que se toma mucho tiempo para decir las cosas, porque el nombre de alguien no es solo su nombre, es el reflejo de lo que ha vivido, y, en su caso, tiene que tener una longitud acorde. Un cerro no es un cerro, es todo lo que ha pasado hasta que se formara y todos los eventos que se han desarrollado en él. Un orco no es solo un orco, es todo el mal que provoca. No se nos dan palabras ni expresiones en lengua éntica más allá del nombre de Bárbol (y no completo), pero no las necesitamos. De todas formas seríamos demasiado rápidos al pronunciarlas.

Aquellos que dicen que la narrativa de Tolkien carece de mensajes y simbolismo no sé si han leído la misma saga que yo. Ya hablé en la reseña del libro anterior en el gran valor que se le da a la amistad y a la melancolía que lo llenaba todo.
En esta entrega aparecen nuevos personajes, con lo que tenemos un poco más de la visión que tenía Tolkien de ciertos aspectos, como es el caso de este fragmento, enunciado pro Bárbol sobre Saruman.

'I think that I now understand what he is up to. He is plotting to become a Power. He has a mind of metal and wheels; and he does not care for growing things, except as far as they serve him for the moment [...]'

La crítica a la industrialización es más que clara. Se podría decir que en realidad lo que quiere decir el autor es que está en contra de todo progreso y que condena a todos aquellos personajes que quieren salirse de la mentalidad medieval de la Tierra Media. Ya se ha criticado ese aspecto varias veces, pero yo no estoy segura de que se esté enfocando el mensaje del modo correcto. 
Porque Saruman no es malvado por negarse a hacer lo que se espera de él. Éowyn, de la que hablaremos más adelante, hace lo mismo queriendo entrar en combate siendo una mujer. Saruman es malvado porque destruye el bosque que le dio cobijo para empezar, porque para hacer avanzar su tecnología destruye la vida de los demás, y no le importa destrozar los árboles de Fangorn incluso si tenían voces y una personalidad propia. 
Así pues no es un mensaje contra el progreso, no contra todo, al menos. Es un mensaje contra aquel progreso que se lo lleva todo por delante. El que destruye bosques y contamina ríos, el que no respeta aquello que crece. Y creo que es un mensaje muy necesario en los tiempos que corren. Más aún cuando vemos el poder de los ents una vez que una pequeña chispa (tamaño hobbit, concretamente) les impulsa a marchar hacia Isengard y a sembrar la destrucción. Porque la naturaleza es muy poderosa, más que nuestras máquinas e ingenios, y eso es algo que no conviene olvidar. 

A pesar de todo, esta marcha de los ents no es una marcha gloriosa. Para Bárbol está condenada al fracaso, y siente que va hacia su muerte, que será la última vez, que todo cambiará para ellos a partir de entonces. Van a perderlo todo, pero lo van a hacer de todas formas. Por eso se dirigen hacia Isengard, para que su sacrificio al menos sirva de ayuda a otras criaturas. 

'Of course, it is likely enough, my friends,' he said slowly, 'likely enough that we are going to our doom: the last march of the Ents. But if we stayed at home and did nothing, doom would find us anyway, sooner or later. That though has long been growing in our hearts; and that is why we are marching now. It was not a hasty resolve. Now at least the last march of the Ents may be worth a song. Aye,' he sighed, 'we may help the other peoples before we pass away. Still, I should have liked to see the songs come true about the Entwives. I should dearly have liked to see Fimbrethil again. But there, my friends, songs like trees bear fruit only in their own time and their own way: and sometimes they are withered untimely.'

Porque los ents no solo se preocupan por sí mismos, como en las pelis.


El único aspecto que no me gusta de los ents es el tema de las ent-mujeres. Para empezar, no me gusta que se las distinga así cuando los ent-hombres son simplemente ents. Tampoco me gusta que sean tan distintas a los ent-hombres hasta el punto de marcharse todas en bloque hacia los Valar saben donde y que ni una sola ent-mujer decidiera quedarse en Fangorn o un ent decidiera marchar con ellas. Me parece que bajo eso subyace la idea de que las mujeres son distintas a los hombres, y por tanto seres que la gente normal (los hombres) no puede entender.


Pasemos ahora a hablar de los que han ido a Rohan: Legolas, Aragorn y Gimli.

Tras una carrera desenfrenada que ha terminado en fracaso, pero en la que al menos han encontrado a Gandalf de nuevo, confundiéndole con Saruman en el proceso, marchan hacia Edoras a hablar con el Rey, del que esperan recibir ayuda. 
Pero Rohan está ya muy lejos de ser la gran y honorable tierra de las canciones. El rey Théoden es viejo y languidece escuchando a un consejero que no parece buscar el bien del pueblo precisamente. Incluso el Rey pretende quedarse en su palacio sin ir a la guerra, pensando, gracias a su consejero, que eso no le va a afectar a él. Es una tierra que fue grande en un pasado lejano del que ya no queda nada. Y creo que esta canción será lo más ilustrativo que encontraré al respecto.

Where now are the horse and the rider?
 Where is the horn that was blowing?
Where is the helm and the hauberk, and the bright hair flowing?
Where is the harp on the harpstring, and the red fire glowing?
Where is the spring and the harvest and the tall corn growing?
They have passed like rain on the mountain, like a wind in the meadow;
The days have gone down in the West behind the hills into shadow.
Who shall gather the smoke of the deadwood burning,
Or behold the flowing years from the Sea returning?

Porque las canciones de Tolkien son el bien y bastante que solo voy a poner esta

Pero incluso ese rey marchito puede encontrar ayuda y fuerza, aunque esté en los últimos años de su vida. Porque no es tan viejo como cree y que aún le queda vida por delante. Porque no solo los jóvenes pueden realizar grandes gestas.

También encontramos aquí a otro de los personajes femeninos de la saga: Éowyn. Se la describe como una dama fría y altanera, de mirada seria. Una flor que se marchita entre los muros del palacio. No aparece demasiado en este volumen, y solo sabemos que ella quería luchar con el resto de los rohirrim pero se quedó guardando Edoras y esperando su retorno. Es un personaje que me sorprendió mucho la primera vez que leí la saga, pero su desarrollo ocurre en la siguiente entrega, con lo que será entonces cuando hable de ella en mayor profundidad.

Así llegamos a la primera gran batalla de la saga: la del abismo de Helm. No me voy a parar a analizarla porque eso lo puede hacer gente más versada que yo en el arte de la estrategia. No voy a decir si tal o cual movimiento fue acertado, me voy a centrar en lo que aporta. 
La batalla en sí no es larga, no tanto como en las películas. Es un punto central, pero la historia se centra más en lo que lleva a ella y en sus consecuencias que en la pelea en sí. 
Porque sí, termina en victoria, pero ¿qué clase de victoria? No una fácil, pues si no fuera por Gandalf habrían sucumbido ante la abrumadora mayoría de las tropas de Mordor. Los rohirrim han perdido hombres, se han desgastado, mientras que las tropas que Sauron habían enviado no significaban nada para él. Sí, ha sido una victoria, pero puede que sea la última. No es una que puedan pararse a celebrar. 

Pasemos ahora a hablar de Frodo y Sam, cuya historia ocupa toda la segunda mitad. 

Habían terminado el anterior volumen viajando solos hacia el Este con la esperanza de llegar al Monte del Destino y arrojar el Anillo. Por supuesto, el camino no es tan fácil como esperaban. Orientarse en el campo es complicado, más si no se dispone de mapas del terreno, y los hobbits pierden días enteros dando vueltas. 
Es obvio que no pueden seguir solos, que necesitan un guía: Gollum. 

Frodo acepta la compañía de este ser que le repugna y da lástima a partes iguales. No puede ir solo a Mordor, no sin conocer el camino. Esto no significa que confíe en él, desde luego. Ninguno de los dos hobbits lo hace, pero lo necesitan. Frodo, antes tan dispuesto a acabar con él descubre que ahora que lo ha visto en persona no puede sentir otra cosa que lástima. De hecho, cree que aún puede reformarse. Sam no está tan seguro, y en varios momentos expresa su enorme disgusto hacia la criatura, pero no va a contradecir a su amo.
Sin embargo, Frodo es bueno pero no tonto. Sabe que Gollum les traicionará y se prepara para ello. No confía en todo lo que dice y, aunque cree que Sméagol, lo que el considera "la parte buena" va ganando terreno, tampoco termina de bajar la guardia. Al fin y al cabo, Gollum también quiere su tesoro.

'I did not mean the danger that we all share, ' said Frodo. 'I mean a danger to yourself alone. You swore a promise by what you call the Precious. Remember that! It will hold you to it; but it will seek a way to twist it to your own undoing. Already you are being twisted. You revealed to me just now, foolishly. Give it back to Sméagol, you said. Do not say that again! Do not let that thought grow in you! You will never get it back. But the desire of it may betray you to a bitter end. You will never get it back. In the last need, Sméagol, I should put on the Precious; and the Precious mastered you long ago. If I, wearing it, were to command you, you would obey, even if it were to leap from a precipice to cast yourself into the fire. And such would be my command. So have care, Sméagol!

Desde luego, Frodo no se anda con chiquitas

Algo a destacar en esta trama es que la luz no siempre es bienvenida, y que no siempre se teme a las sombras. Los hobbits viajan de noche, pues en los páramos por donde caminan la luz les revela y muestra su verdadera debilidad. Incluso llegan a comparar la luz con la mirada de Sauron. No todos los elementos tienen siempre el mismo significado.

Por supuesto, todas las advertencias de que Gollum les traicionaría resultaron ser ciertas. El pasaje por el que entran a Mordor resulta estar ocupado por una criatura cuya maldad excede la del propio Sauron, Ella-Laraña, quien estaba compinchada con Gollum para repartirse el botín que para ambos supondrían los dos hobbits.
Y todas las precauciones fueron pocas, porque Ella-Laraña es un enemigo demasiado poderoso para dos pequeños hobbits.
Sí, Sam la derrota, pero eso no impide que antes ella envenenara a Frodo.
Y este es un punto muy interesante, porque es cuando Sam duda entre coger o no el Anillo y completar él solo la misión. Aquí se demuestra que Frodo no es el Elegido, que no tiene poderes especiales para terminar el viaje, que no está protegido por el destino. Porque su tarea podría hacerla cualquier otro, porque, aparentemente, él ha caído.
Pero no, como el pobre Sam descubre cuando ya es demasiado tarde. Frodo es prisionero de los orcos y no van a dejarlo escapar con facilidad.
El libro termina con la sensación de que Sauron es demasiado poderoso y que no le derrotarán jamás. Frodo es prisionero en Mordor y Sam no parece poder rescatarle. Todo parece perdido.

Y así Tolkien nos demuestra que es todo un maestro del arte del cliffhanger. ¿Cómo no seguir con El Retorno del Rey nada más terminar?

Conclusión: Y aún dirán que es el peor de la saga.

Lo mejor: La cantidad de emociones y mensajes que transmite
Lo peor: ¡Sorpresa! Sigue siendo un campo de nabos.

Nota:

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Reseña: La Comunidad del Anillo, de JRR Tolkien

En la adormecida e idílica Comarca, un joven hobbit recibe un encargo: custodiar el Anillo Único y emprender el viaje para su destrucción en la Grieta del Destino. Acompañado por magos, hombres, elfos y enanos, atravesará la Tierra Media y se internará en las sombras de Mordor, perseguido siempre por las huestes de Sauron, el Señor Oscuro, dispuesto a recuperar su creación para establecer el dominio definitivo del Mal.












El Señor de los Anillos
1. La Comunidad del Anillo
2. Las Dos Torres
3. El Retorno del Rey

Al fin llegué a lo que de verdad quería leer tras el maratón de Tolkien de este verano. Llevaba sin leer El Señor de los Anillos desde que llegué a Madrid hace cuatro años y necesitaba releerlo con todas mis fuerzas. Y esta vez, en inglés.

Algo que todos comentan, que nunca falla, es la abundancia de descripciones que pueblan estas páginas, especialmente de árboles y paisajes. En mi primera lectura fue algo que me molestó pero ahora incluso es algo que disfruto. Me encantan los pasajes descriptivos si están bien escritos y en este caso son sublimes. Aunque, claro, no son para todo el mundo, y más ahora, que parece que el ritmo de los libros tiene que ser siempre frenético. 
Algo que sí me molesta con respecto a las descripciones es su casi total ausencia en el caso de los personajes principales. Solo Gandalf, Aragorn y Boromir son descritos con detalle, de Frodo sabemos que tiene cierto aire élfico, de Sam, que es algo más gordo que el común de los hobbits y de Gimli, que es como su padre (un enano viejo de barba blanca) pero más joven. Nada sabemos de Merry, Pippin y Legolas. Ni siquiera el color de pelo. Y esto es un problema, porque no recuerdo las caras que les puse cuando me leí la saga antes de ver las películas y parece que se han perdido para siempre. 

El ritmo es bastante lento sí, pero es constante y va acelerando. La trama avanza en todos los capítulos, aunque sea un poco. Y la forma de escribir me parece tan bonita que la cantidad de descripciones no me podría importar menos.
Además, no es para tanto, exagerados.

Pero suficiente con las quejas. Yo he venido a vender el libro.

Todo el mundo parece tener ideas de cómo es El Señor de los Anillos. Muchas de ellas vienen de las películas, y en muchas de ellas se equivocan. Porque esta saga no es tan típica y corriente como parece a primera vista, tiene muchos matices y mucho que descubrir.
Y es que no es tan fácil ser mejor que Tolkien, después de todo. 

Para empezar, sorprenden los personajes. Lo bien construidos que están, sus luces y sus sombras. Sí, la historia principal es una batalla entre la Luz y la Oscuridad, pero no todos los personajes "buenos" son del todo honorables ni los "malos" fueron siempre así.
Ninguno de los miembros de la Compañía es completamente "luminoso". Boromir es consumido por el Anillo y acaba pagándolo, Galadriel demuestra que si ella lo tuviera sería más temible que el Señor Oscuro, Frodo abandona a sus amigos.
Porque esa es otra. Frodo no es un héroe, es un hobbit normal que se ve envuelto en eventos más grandes que él. No tiene poderes especiales ni una fuerza física fuera de lo común. No es un Elegido a quien una fuerza superior le ha confiado el Anillo. Él es quien elige llevarlo al Monte del Destino, una elección que cualquier otro podría haber hecho. Es un personaje muy fuerte, mucho más que Aragorn o Legolas, y me repatea mucho que todo el mundo se tome su elección, tan terrible como es, a la ligera. 

Uno de los grandes temas de esta obra, y que se ve con mayor intensidad en este volumen, es la amistad. Es lo que empuja a Merry y a Pippin a salir de la Comarca y proporcionar una coartada a Frodo. Es lo que hace que la Compañía se junte. Y, de hecho, cuando la confianza entre sus miembros se rompe, cuando Frodo es traicionado por Boromir, es cuando se la Compañía se disuelve. Algo que ni siquiera la caída de Gandalf había conseguido. 
Es cierto que a veces no se demuestra como debería, como cuando Legolas y Gimli se hacen amigos de repente al salir de Lórien, pero en general las relaciones son tremendamente realistas. Las que habría entre personas de verdad. Y eso es maravilloso. 

Aunque no lo parezca, la melancolía es algo que está muy presente aquí, para los que digan que la fantasía de Tolkien es solo bonita. Sí, Frodo va a salvar el mundo, pero las probabilidades de que lo consiga son muy pequeñas. Y aunque lo haga, el precio será muy alto. Él puede que no vuelva a ver la Comarca, la primavera de Lórien nunca volverá a ser como era. Sí, va a salvar el mundo. Pero ya está muriendo de todas formas. 

Pero eso no significa que todo el libro sea serio. Los momentos distendidos son pocos, pero aún así están ahí. Aragorn se burla de los hobbits en Bree, Frodo bromea con Bilbo en Rivendell, Tom Bombadil se dedica a cantar tonterías. No todo es serio, grande y trascendental, aunque una buena parte sí. 

Y las canciones... ay. Sé que es una opinión impopular y que nadie está de acuerdo conmigo en esto, pero me parecen preciosas. Hay algunas que se me han quedado en la cabeza y no me puedo quitar. Ojalá poder versionarlas todas. 
Estoy hablando, por supuesto, de la versión en inglés. En español ni siquiera riman.

Será algo que diga en casi todas las reseñas de Tolkien, pero me faltan mujeres. En este volumen solo aparecen Arwen y Galadriel, ambas damas elfas y de belleza sobrenatural. Es cierto que Galadriel es un personaje muy complejo y con muchos matices, pero no deja de ostentar el papel de "hada madrina", y Arwen no pasa de interés amoroso.

Conclusión: Si aún no lo has leído, no sé a qué esperas

Lo mejor: La profundidad que tiene la historia, con tantos detalles que hacen falta varias lecturas para verlos.
Lo peor: Leer con las imágenes de la película en la cabeza


miércoles, 16 de agosto de 2017

Reseña: El hobbit, de JRR Tolkien

Bilbo Bolsón es como cualquier hobbit: no mide más de metro y medio, vive pacíficamente en la Comarca, y su máxima aspiración es disfrutar de los placeres sencillos de la vida (comer bien, pasear y charlar con los amigos). Y es que todos ellos son tan vagos como bonachones, por naturaleza, y porque quieren. Pero una soleada mañana, Bilbo recibe la inesperada visita de Gandalf, el mago de larga barba gris y alto sombrero, que cambiará su vida para siempre. Con Gandalf y una pandilla de trece enanos, y con la ayuda de un mapa misterioso, nuestro héroe partirá hacia la Montaña Solitaria a fin de rescatar el valioso tesoro custodiado por Smaug el Dorado, un terrible y enorme dragón. Para eso tendrán que superar muchísimos peligros y toda clase de aventuras que Bilbo jamás hubiera podido ni imaginar y que lo convertirán en el hobbit más famoso del mundo. Lo que Bilbo no sabe es que el anillo que encontró en el camino será el principio de otra gran aventura...



Después de los vídeos sobre la banda sonora del Señor de los Anillos del grandioso Jaime Altozano descubrí que necesitaba a Tolkien de nuevo en mi vida. A principios de julio hice un maratón de las versiones extendidas de las películas con mi novio y después decidí que iba a leerme de un tiró El Silmarillion, El hobbit y El Señor de los Anillos. Así, sin descansar. Ya he hablado del primero, hablemos del Hobbit.

Leer esto después del Silmarillion supone todo un contraste. Se nota el cambio en el público al que va dirigido (aunque no sé si el Silmarillion se dirigía a un público concreto). El tono es mucho más infantil, y los personajes, más adorables. Es curioso ver a los elfos de Rivendell tan despreocupados y cantando tonterías y a Bilbo haciéndose amigo de todos, incluso de aquellos que lo capturaron en un principio. También es curiosa la única referencia a Valinor que aparece, en la que Tolkien se refiere a este lugar como "Faerie". Que no tenía referencias celtas, no, ni nada. 

El personaje de Bilbo me encanta, y no exagero si digo que es lo mejor del libro. Bilbo no es un héroe, nunca quiere serlo. Es alguien normal que se ve obligado a ir a una aventura bastante molesta. No es un personaje fuerte. Se pasa el libro llorando porque quiere volver a su agujero-hobbit, y muchas de sus grandes hazañas en esta aventura las realiza con más suerte que pericia (aunque no le falta de esto último). Tampoco es alguien que quiera luchar y enfrentarse a grandes monstruos, y es él el que siempre busca una forma de escapar (en el caso de que sean arañas, trasgos o similares) o una solución pacífica (en el caso de tratar con elfos y hombres). Me encanta que no sea el típico héroe que se vuelve fuerte y poderoso tras la primera escaramuza y que su evolución consista en descubrir cosas sobre sí mismo que no sabía. Y que le acepten como igual dentro del grupo de enanos. 

Los otros trece protagonistas, los enanos, se quedan desdibujados. Sí, conocemos a Thorin, conocemos a sus amigos, los hermanos Balin y Dwalin, a Bombur, el gordo, y más o menos a Fili y Kili, porque son los jóvenes. El resto, Ori, Nori, Dori, Gloin, Bifur, Bofur y Oin (cuyos nombres he tenido que buscar, pues no me acordaba) son olvidables y no tienen una personalidad definida. Sirven para rellenar espacio y poco más. 
Aunque queda justificado porque las escenas en las que tienen que entrar los trece en alguna casa son muy graciosas. Son pocas pero son geniales.

El resto de personajes son muy monos, y parecen anticipar los que encontraremos en El Señor de los Anillos. Están los obvios, Gandalf, Elrond y Gollum, que aparecerán después. El último incluso me llegó a dar pena cuando perdió su "regalo de cumpleaños", aunque hay partes más tarde en las que no dará pena ninguna.
Pero hay otros que anticipan la siguiente trilogía de forma mucho menos obvia. El rey de los elfos en el Bosque Negro es el padre de Legolas. Bardo parece un Aragorn más temprano.
Smaug no tiene comparación. Smaug es único y terrible. Y dura demasiado poco. 

La historia es adorable. Las situaciones complicadas se resuelven a base de ingenio y cuando la violencia es necesaria se suele ver como la opción más cobarde. Me encanta cómo Bilbo se hace amigo de todos, incluso de los que le mantuvieron preso durante semanas. Me gusta como mensaje, y más siendo una obra para niños en la que todos los personajes son hombres. También me encanta el mensaje sobre la avaricia de Thorin, que acaba casi convertido en Smaug.

Porque no hay personajes femeninos. Ni uno solo. Sí, hay mucha gente que lo ha señalado antes que yo, pero hay que decirlo igual. No hay mención alguna a personajes femeninos con nombre. Ni Arwen, ni la esposa del rey elfo, ni alguna mujer de la Ciudad del Lago. Nada. Solo se menciona a Belladona Took, la madre de Bilbo. Y ya.
No sé, no costaba nada poner una enana entre los trece.

Conclusión: Un libro muy mono para descansar del Silmarillion y adentrarse en el Señor de los Anillos.

Lo mejor: Bilbo es genial.
Lo peor: A igual los enanos eran demasiados.

Nota:



lunes, 7 de agosto de 2017

El Silmarillion, de JRR Tolkien

Tolkien comenzó a escribir El Silmarillion mucho antes que El Hobbit, obra concebida como historia independiente, pero que fue parte de lo que él llamaba un «tema que copia y se ramifica», y del que emergió El Señor de los Anillos. 

El Silmarillion cuenta la historia de la Primera Edad, el antiguo drama del que hablan los personajes de El Señor de los Anillos, y en cuyos acontecimientos algunos de ellos tomaron parte, como Elrond y Galadriel.
Los tres Silmarils eran gemas creadas por Fëanor, el más dotado de los Elfos, y contenían la Luz de los Dos Árboles de Valinor antes de que los Árboles mismos fueran destruidos por Morgoth, el primer Señor Oscuro. Desde entonces la inmaculada Luz de Valinor vivió sólo en los Silmarils, pero Morgoth se apoderó de ellos, y los engarzó en su corona, guardada en la fortaleza impenetrable de Angband en el norte de la Tierra Media. 

En este volumen se incluyen otras obras cortas, como el Ainulindalë o la Música de los Ainur, la creación mítica del mundo, y el Valaquenta, sobre la naturaleza y poderes de los dioses. A El Silmarillion sigue el Akallabeth, que vuelve a narrar la caída del reino de Númenor al fin de la Segunda Edad, y por último la historia De los Anillos de Poder, en la que el tema de El Señor de los Anillos reaparece en la perspectiva más amplia de El Silmarillion. 

El Silmarillion no es una novela, ni un cuento de hadas, ni una historia ficticia. Podría definirse como una obra de imaginación inspirada, una visión sombría, legendaria o mítica, del interminable conflicto entre el deseo de poder y la capacidad de crear.

No estaba segura de si publicar una entrada sobre este libro en el blog. Estaba claro que una reseña no iba a ser, ¿cómo vas a reseñar y a poner nota a algo que es solo comparable a la Biblia? Aún así quería hablar de esta obra en el blog, así que lo haré sin poner nota ni un lo mejor/lo peor. No lo considero justo, teniendo en cuenta que ni siquiera estaba pensado para ser publicado hasta que Christopher Tolkien lo recopiló.

Algo que no se puede negar es que el Silmarillion es un libro que intimida. Es largo, es denso y está tan repleto de personajes que hay que estar consultando el árbol genealógico cada vez que aparece uno.
Y no hace falta que cuente la fama que tienen ese tipo de libros en Internet.

Pero una vez superada esa pequeña e insignificante dificultad se descubre una historia de proporciones épicas, unos personajes memorables y unos sentimientos que resulta muy difícil encontrar en libros de otros autores.

Pero empecemos por el principio.

Sí, el nombre del volumen es El Silmarillion, pero no todo está ocupado por el Quenta Silmarillion propiamente dicho. Está compuesto de varias partes diferenciadas: la Ainundalë, el Valaquenta, el Quenta Silmarillion, la Akallabêth y Sobre los Anillos de Poder y la Tercera Edad.
Sí, voy a hablar de todo.

Como no podía ser de otra manera, se comienza con la creación del mundo, la Ainundalë, la música de los Ainur. Y es una de las cosmogonías más bonitas que he leído. Arda, la Tierra Media, nació gracias a la música, y si eso no es maravilloso te reto a un duelo. Se presenta al Dios, Eru, el Único, al Mal, Melkor, y ya desde el principio se ve cómo estos dos luchan: el orden contra el caos, la consonancia contra la disonancia. Y cómo los Ainur, fascinados por el mundo que han creado, deciden entrar en él para llevar a cabo los designios de Eru. Es precioso, y la forma de escribir es increíble. Me encanta.

El Valaquenta habla de los Ainur que llegaron a Arda: los Valar y los Maiar. No tiene una trama, es solo una descripción de los Valar y sus características, así como las de algún Maia especialmente importante. Dicho así parece aburrido, un tostón, el infodumping temido, pero está tan bien escrito que a mí no me importa leerlo. Es más, lo he disfrutado muchísimo.

Y ya, por fin, llega el Quenta Silmarillion, la parte más larga de todo el libro con diferencia. Donde se habla de los primeros elfos, de la tierra de Valinor, de sus árboles, de su destrucción y de las joyas que consiguieron capturar su luz. Y de todo el lío que se montó por ellas, que no fue poco.
Los personajes del Silmarillion parecen los menos tolkienianos de Tolkien. No son del todo grises, pero no son del todo buenos tampoco. Se corrompen, sienten odio, muchos están malditos y hasta los más bondadosos cometen errores terribles. Los elfos son seres llenos de envidia, malditos, atormentados... y hay muy pocas excepciones. No son los elfos perfectos que se ven en otras obras basadas en la obra del autor.
También aparece la raza de los Hombres. Muchos se presentan como servidores de Melkor, pues este les engaña, aunque otros deciden ser amigos de los elfos ante las atrocidades del Vala. Se nota que no son los protagonistas, ya que la narración se centra solo en unos pocos. Ya se hablará de ellos en profundidad más tarde.
Entre los personajes humanos hay que destacar a Hareth, una guerrera que guio a su gente por toda Arda y que llegó a fundar una estirpe entera famosa por su fuerza y resistencia. No esperaba encontrar un personaje femenino así.

En el Quenta Silmarillion destacan dos capítulos: la historia de Beren y Lúthien y la de los hijos de Húrin. Son las que más se asocian con el Silmarillion y ambas tienen novelas en las que se tratan con más profundidad.
Beren y Lúthien, como todo el mundo sabe, es una historia de amor entre un humano y una elfa, y cómo estos luchan para estar juntos. Me sorprendió mucho, aunque ya la había leído antes, porque creía que Lúthien sería una dama en apuros, un trofeo a ganar.
En las historias de amor de caballería típicas se muestra a los enamorados ansiosos de estar juntos, pero mientras el caballero lucha por ganar el tesoro que le permitirá ganar a la doncella o lucha contra el dragón que la tiene presa mientras ella se queda esperando incapaz de hacer nada.
Eso no pasa aquí. Beren va a buscar el Silmarill que le permitirá desposar a Lúthien y ella va detrás. Se enfrenta al mismísimo Melkor y gana sin despeinarse. Es hermosa y dulce, pero tan poderosa que nadie se atreve a enfrentarse a ella. Desde luego, es mi personaje femenino favorito de la Tierra Media.

Los hijos de Húrin es una historia mucho más dramática. En este caso los protagonistas, Túrin y su hermana Nienor, son ambos humanos. No voy a entrar en demasiados detalles porque prefiero que la descubráis al leerla. Cuenta cómo los dos hermanos están malditos, se enfrentan a un dragón, pierden la memoria y mueren de la forma más trágica posible mientras su padre es obligado a mirar su destino desde la fortaleza de Melkor. El Drama por excelencia.

Una vez terminado el Quenta Silmarillion (tras grandes dosis de drama porque los elfos son unos intensitos) llegamos al Akallabêth, que ya versa en exclusiva sobre los hombres. Cómo construyeron la gran y resplandeciente ciudad de Númenor y cómo cayó gracias al miedo más humano de todos: la muerte. Es curioso, porque ya en la época de esplendor se puede ver que eso no iba a acabar bien, y ni siquiera los esfuerzos de los más justos lograron evitar el desastre. Una historia trágica y que da qué pensar sobre la Atlántida de la Tierra Media.

Y, por fin, el final, donde se cuenta sobre los Anillos de Poder, la Última Alianza entre los Elfos y los Hombres y los eventos inmediatamente anteriores al Señor de los Anillos. Mucho de lo que se cuenta aquí ya aparece en el Hobbit y en El Señor de los Anillos, pero es interesante verlo tan detallado. Eso es un escritor que se curra el worldbuilding y lo demás son tonterías.

En resumen, ¿recomiendo leer el Silmarillion? Desde luego. Muchos recomiendan leerlo poco a poco, como si fuera un conjunto de historias, aunque yo no estoy del todo de acuerdo. Sí, es denso y sí, hay que tener valor para leerlo como se leería una novela normal, pero si se lee de a pocos se corre el riesgo de olvidar los personajes. Y eso es algo terrible, pues una vez que se olvidan los personajes se pierde de todo el libro. Yo lo leí de seguido, como una novela, y he sobrevivido, así que se puede hacer. Lo suyo es ir apuntándolos en un árbol genealógico para no perderse.

Eso sí, si aún no habéis leído nada de la Tierra Media, no recomiendo empezar por aquí, mejor escoger El Hobbit o El Señor de los Anillos antes de adentrarse en El Silmarillion. Se entenderá mejor y no quitará las ganas de leer el resto de libros del autor. 


miércoles, 2 de agosto de 2017

Reseña: Cumbres borrascosas, de Emily Brontë


La poderosa y hosca figura de Heathcliff domina Cumbres Borrascosas, novela apasionada y tempestuosa cuya sensibilidad se adelanto a su tiempo. Los brumosos y sombríos paramos de Yorkshire son el singular escenario donde se desarrolla con fuerza arrebatadora esta historia de venganza y odio, de pasiones desatadas y amores desesperados que van mas allá de la muerte y que hacen de ella una de las obras mas singulares y atractivas de todos los tiempos.











Llevaba mucho tiempo con este libro pendiente. Primero había oído que era terrible, muy pesado y que la gente por lo general no lo soportaba. Después, oí otro tipo de cosas. Que su protagonista era malvado, que se mostraba una de las relaciones más tóxicas de la literatura. Y me empezó a llamar un poco. Lo terminé de poner en mi pila tras leer El cuento número trece, de Diane Setterfield, cuando me empezó a entrar curiosidad por la obra de las Brontë. 

Lo que más destaca del libro es el ambiente opresivo que no parece irse nunca y que según avanza la trama se hace más palpable. No sé qué clase de brujería ha hecho, pero llega a conseguir que el lector lo sienta en sus carnes. Al menos, yo me olvidaba de respirar cada vez que empezaba a leer. Llegaba a sentir el frescor de la lluvia, el frío del invierno, hasta la hierba y el tacto de las piedras. Y eso para leerlo en verano viene muy bien.

Está narrado de una forma que no es lo más habitual, pero tampoco es lo más raro que encontramos. Comenzamos siguiendo los pasos de Mr. Lockwood, que va a alquilar la Granja de los Tordos, una propiedad cercana a la casa Cumbres Borrascosas, con la que comparte dueño: Heathcliff. Tras tratar con él, Lockwood descubre que es un hombre arisco y para nada amigable, pero que parece guardar muchos secretos. Al volver a la Granja de los Tordos, es Ellen, el ama de llaves, quien le cuenta la historia del pasado de Heathcliff y de todos los habitantes de ambas propiedades, con lo que toda la historia la vemos a través de sus ojos. Y es algo que se nota, pues ella siempre se presenta a sí misma como la única persona buena de ambas propiedades. Todos los demás son malvados y egoístas pero ella siempre es amable y buena. ¿Conviene, entonces, fiarse de ella?

La construcción de personajes es impresionante. Parecen vivos, parecen personas de verdad. Aunque, eso sí, unas personas horribles. Son caprichosos, violentos, egoístas... Ni siquiera los niños o el ama de llaves, que se suponen más inocentes, escapan a esto. Se aprovechan de los demás como quieren. Aunque, eso sí, el protagonista, Heathcliff, supera a todos en este aspecto. Muchos parecen ángeles comparados con él. Y es que he visto a pocos personajes literarios con ese nivel de maldad.

Cómo no, había que hablar de la relación que hay entre los dos protagonistas, Catherine y Heathcliff. Es de lo más tóxico que he leído. Ambos personajes se quieren y se necesitan, pero también se maltratan mutuamente de las formas más horribles. Se gritan, a veces se quieren, a veces se odian, se separan durante años... Pero siempre, siempre se vuelven a juntar. Porque dependen el uno del otro, y ninguno de los dos conciben la vida separados. Todo el mundo conoce la famosa frase:

Whatever souls are made of, his and mine are the same.

Pero hay otras que pondrían los pelos de punta. Desde luego, esta no es una relación deseable, por muy más allá de la muerte que vaya, y creo que en el libro queda bastante explícito.


"If al else perished, and he remained, I should still continue to be; and if all else remained, and he were anihilated, the universe would turn to a mighty stranger. I should not seem a part of it. My love for Linton is like the folliage in the woods: time will change it, I'm well aware, as winter changes the trees. My love for Heathcliff resembles the eternal rocks beneath: a source of little visible delight, but necessary. Nelly, I am Heathcliff! He's always, always in my mind: not as a pleasure anymore than I am always a pleasure to myself, but as my own being. So don't talk about separation again: it is impracticable."
Eso no es amor, es una OBSESIÓÓÓÓÓN

Mas no son esos los únicos personajes que aparecen en el libro. La historia transcurre entre Cumbres Borrascosas y la Granja de los Tordos, con lo que empezamos con dos familias, los Earnshaw y los Linton, cuyas vivencias se entrelazan. Vemos crecer a los hijos de cada familia y vemos morir a los mayores. Vemos cómo los personajes se aprovechan unos de otros, como intentan huir sin éxito, como se aprovechan de los pocos personajes buenos. Vemos sus relaciones amorosas, cada cual más tóxica, y vemos su paso de niños inocentes a adultos despiadados. Y aún así hay algo que impulsa a seguir leyendo. Porque queremos saber dónde acaban estas personas horribles, porque no podemos abandonarlos sin terminar su historia. 
Y a pesar de todo, el final aún da un rayito de esperanza de que hay algo de bien en el mundo, de que las cosas pueden cambiar. Me ha encantado. 

Conclusión: Qué viaje más intenso

Lo mejor: Los sentimientos que transmite la escritura
Lo peor: Cuidado, que puede provocar mal humor



martes, 25 de julio de 2017

Reseña: Acquaforte, de Paz Alonso

Cada atardecer las campanas de Venecia advierten a sus habitantes del inicio del toque de queda: la noche pertenece a las sombras de la laguna, a los ingenios de las historias de terror. Con la oscuridad los venecianos encienden las lámparas de los salones e ignoran las calles desiertas en fiestas que duran hasta el amanecer. Beate Varese pertenece a las aiunteri, la orden que organiza los banquetes y bailes del palacio real. Como buena veneciana ha sabido darle la espalda a la bruma y al hielo toda su vida, hasta que de repente, días antes del baile más importante del año, es la bruma quien sale a buscarla...








Descubrí este libro, y a su autora, por una lectura conjunta de él que hicieron hace poco en Twitter(¿el mes pasado?). La sinopsis y la portada me llamaron bastante la atención, y aprovechando que en Lektu está con pago social, me lo compré. Si el libro es fantástico o de ciencia ficción y está escrito por una autora española tampoco hay que convencerme demasiado, porque voy de cabeza. 

El prólogo es espectacular. Presenta un mundo que a mí me ha parecido bastante steampunk y unas criaturas extrañas, unos ingenios mecánicos que pueblan la laguna de Venecia por la noche y han de desaparecer al salir el sol. En seguida daba ganas de leer más para saber más sobre ellos.
Me sentí decepcionada cuando en el capítulo uno descubrí que no eran ellos los protagonistas, lo reconozco. 

Como pone en la sinopsis, se podría decir que la protagonista es Beate Varese. Me costó un poco cogerle el punto, aunque es un personaje con que el lector se puede identificar con mucha facilidad y por el que es muy fácil preocuparse. Al menos según mi punto de vista, las decisiones que tomaba me parecían bastante sensatas, yo misma habría actuado de forma parecida. Apenas he notado una gran evolución, solo al final, pero ha estado dentro de la lógica, con lo que es un personaje que me ha gustado. 
Solo hay un detalle de Beate que no me ha gustado, y ese es su interés amoroso, Giacomo, el maestro de festejos. Es un hombre al que lleva sin ver muchos años porque este se marchó de Venecia a recorrer el mundo y ella se quedó en la ciudad. Por supuesto, ellos siguen enamorados, pero no me ha parecido un sentimiento real. Solo sabía que se querían por lo que decía el narrador y por unos diálogos muy artificiales entre ellos. Me parecía una relación muy metida con calzador. 

El resto de personajes me han gustado, en general. Y es que, aunque haya dicho que la protagonista es Beate, es más bien una novela coral en la que intervienen muchos otros. 
La reina Giovanna es magnífica, con sus vestidos, con su altanería y su elegancia. Y además, cada vez que salía volvía a tener interés en la lectura, porque casi siempre su aparición presagiaba algo interesante. Aunque sus ataques de celos y de envidia por Beate también me han parecido poco creíbles. 
Lara de Vimaggio, la mejor amiga de Beate, me gustó mucho al principio, pero luego fue un personaje que me fue aburriendo. Era desenfadada y despreocupada, además de alegre y no dudaba en tomar riesgos. Creía que daría mucho de sí, pero en un momento le ocurre algo que no voy a contar y tras ello se pasa el resto del libro convaleciente. Allí pierde toda su personalidad y se convierte en un personaje aburrido y al que yo no podía entender. 

El mundo me ha gustado, los personajes también... ¿dónde está el problema, entonces?

La historia es aburrida hasta decir basta. A lo mejor soy solo yo, pero había tantos personajes con tantas historias que, aunque parecía que ocurrían muchas cosas en realidad la trama no avanzaba nada. Los actos del principio solo tienen consecuencia hasta la mitad, y aún así todo se ha resuelto antes de alcanzar el último cuarto para entrar en un desenlace eterno. Sí, vuelven a aparecer los ingenios del lago y se revela su naturaleza y todo eso, pero aun así me siento estafada. Creo que una historia con ellos como protagonistas habría ganado mucho más. pero a lo mejor soy solo yo. 

Conclusión: Podría haber sido mucho mejor

Lo mejor: Soy muy fan de la Venecia steampunk
Lo peor: La historia apenas avanza

Nota: